6 de marzo de 2021
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La preposición a, sin embargo, prejuicio, concordancia, peor

13 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011

Dos oraciones construidas exactamente de la misma manera, pero gramaticalmente muy diferentes: “En Victoria atienden los grisones hallados en el río Guarinó” (LA PATRIA, Regional, IV-28-11). “En el hospital atienden los médicos graduados en la Universidad Nacional”. ¿Ve usted, señor, la diferencia entre estas dos oraciones? -¿No? -Pues, mire, le explico: En la primera, “los grisones hallados en el río Guarinó” son los ‘atendidos’, los que reciben los cuidados que requieren por cualquier motivo; y en la segunda, “los médicos graduados en la Universidad Nacional” son los que ‘atienden’, los que proporcionan los cuidados que los pacientes necesitan; vale decir, que, en la primera, ´los grisones’ son el complemento directo (acusativo) de la acción del verbo, que, en este caso, debe ser introducido por la preposición ‘a’; en la segunda, en cambio, ‘los médicos’ son el sujeto de la oración, pues son ellos quienes ejecutan la acción del verbo. Es una peculiaridad de nuestro idioma el regir la preposición ‘a’ cuando ésta es necesaria para determinar el complemento, porque en muchas otras circunstancias no la pide. ***

De mis estudios de secundaria recuerdo algunas cosas, entre ellas la redundancia que, según mi profesor, entraña la expresión “mas sin embargo”, empleada por el señor Pedro Felipe Hoyos Körbel en la siguiente oración: “Yo, mas sin embargo, hablaría mejor de la conclusión de un ciclo” (LA PATRIA, IV-27-11). ‘Sin embargo’, que se escribe entre comas, es una ‘locución adverbial’, enseñan María Moliner y Manuel Seco; ‘locución conjuntiva’, dice la Academia, opinión a la que adhiero, porque ‘enlaza’, no ‘modifica’. Adverbial o conjuntiva, esta expresión manifiesta oposición parcial a lo enunciado anteriormente, es decir, en contra de lo que se había dicho. Y ‘mas’ es una conjunción adversativa, que significa ‘pero’, cuando se usa “para contraponer un concepto a otro”; y ‘sino’, cuando se emplea para “añadir miembros a la clausula”. De manera, pues, que tanto ‘sin embargo’ como ‘mas’ tienen un significado adversativo, razón por la cual, como dije al principio, la expresión ‘mas sin embargo’ entraña redundancia. ¡Sí, señor! ***

El doctor Guillermo Orlando Sierra emplea con frecuencia la expresión “desde mi prejuicio”, verbigracia, “…la autonomía universitaria, concepto que, desde mi prejuicio, no ha sido lo suficientemente analizado…” (LA PATRIA, IV-29-11). Hoy me dio por meterle el diente, y que sea lo que Dios quiera. Ello es que ‘prejuicio’ tiene casi siempre un sentido peyorativo, porque es “el concepto que se tiene de una cosa antes de conocerla”, a saber, “una idea preconcebida”. De acuerdo con esto, yo interpreto la locución del profesor de la siguiente manera: “desde mi ignorancia” o “sin conocer el asunto” o “desconocedor del tema”, etc. Pero ninguna de estas interpretaciones es justa, porque si hay alguien que deba conocer la “autonomía universitaria” es él, puesto que es el rector de la Universidad de Manizales. Otra cosa, señor, más gramatical que filosófica o sicológica: como su nombre lo indica, el ‘prefijo’ va pegado a la palabra, elemento principal del compuesto, verbigracia, ‘prejuzgar’. Así escribió el doctor Sierra: “…hecho que conlleva a que sea una organización autónoma, capaz de auto determinarse, auto gobernarse y auto legislarse colectivamente”. “…capaz de autodeterminarse, autogobernarse y autolegislarse”, es lo castizo. Como ‘autonomía’. ***

Una de las reglas elementales de la gramática se refiere a la concordancia del sujeto de la oración con su verbo y sus pronombres. Esta norma fue violada por el señor Cristian Mejía Trujillo en la siguiente frase: “…discusión que ahora no se va a dar entre billaristas y golfistas, o entre socios activos que ya se fueron sea cual fueren sus motivos…” (LA PATRIA, V-2-11). El sujeto de esta última proposición es ‘motivos’, razón por la cual tanto el verbo (ser) como el pronombre relativo (cual) deben concordar con él en plural, así: “…sean cuales fueren sus motivos”. Correcto, y suena bien. ***

De las partes de la oración, son variables solamente el sustantivo, el verbo y el adjetivo; invariables, el adverbio, la preposición, la conjunción y la interjección. Pregunta el cibernauta

Alberto Estrada cuál de las dos frases siguientes es correcta: “Las cosas están peor”; “las cosas están peores” (V-3-11). El vocablo ‘peor’ desempeña en la oración dos oficios, el de adjetivo calificativo (comparativo irregular de ‘malo’) y el de adverbio (comparativo del adverbio ‘mal’). Por esto, como adjetivo, es variable; como adverbio, invariable. La respuesta es, pues, la siguiente: “las cosas están peores”, como cuando decimos “las casas están acabadas”, porque en los dos casos, ‘peor’ y ‘acabada’ son adjetivos que, en la oración respectiva, hacen las veces de predicados subjetivos, que, como tales, tienen que concordar en plural con el sujeto plural. La clave está en los verbos ‘ser’ y ‘estar’. En cambio, en la siguiente oración “vamos peor de lo que nos imaginábamos” es adverbio, porque es como si dijéramos “vamos más mal de lo que nos imaginábamos”. Lo que, desafortunadamente, es la verdad monda y lironda.