5 de marzo de 2021
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Estewil Quesada: 15 asaltos con la vida

14 de mayo de 2011
14 de mayo de 2011

    Por eso muchas veces el periodismo parece una pelea boxística, en donde se reciben y se reciben golpes sin parar, son asaltos tras asaltos y muchas veces nos mandan a la lona, pero con la misma fuerza y vitalidad y entereza nos volvemos a levantar.

    Estewil Quesada no quiso hacer con su libro una radiografía del periodismo colombiano, pero sí una especie de breve fotografía los deportes y sus protagonistas.

–    ¿Cuál es el recuerdo más lejano que tiene de su periodismo?
–    La primera nota que hice a un ex compañero de colegio, el pesista Luis Balcázar, ganador de medalla en un Torneo Centroamericano y del Caribe. La reportería, con grabadora prestada, la hice el 6 de Enero de 1980, en la Escuela de Policía Antonio Nariño, donde él prestaba servicio.

–    ¿Lo ha llenado intelectual y profesionalmente esta carrera?
–    Bastante porque el público es exigente y uno está obligado a capacitarse y esto se logra leyendo sin descansar.

–    ¿Cuáles fueron sus primeros pinitos?
–    En el desaparecido vespertino El Nacional y en El Heraldo, de manera simultánea. Me apoyaron mucho los maestros Juan Gossaín y Fabio Poveda Márquez, además de los compañeros de El Heraldo, en especial Ahmed Aguirre, Wilder Molina y William Vargas. Era un free lance pero escribía todos los días y cumplía horario como empleado de planta. Así duré tres años y medio.

–    ¿Qué le ha dejado profesionalmente su paso por El Tiempo?
–    Conocimientos, experiencias. El tener una visión de trabajo más universal. Pero todo esto no hubiera sido posible sin la dedicación de mi parte y lo aprendido en El Heraldo; El Nacional y Diario del Caribe.

–    ¿Cómo ve el periodismo colombiano actualmente?
–    Me parece bueno, pero está desprotegido de seguridad social y de capacitación. Se necesitan reformas urgentes para darle al periodismo mejores condiciones. Así gana la sociedad.

–    ¿Cómo surgió la idea de este libro que ahora publica?
–    En 1997, cuando con Carmen Peña Visbal y Fausto Pérez Villarreal escribimos uno llamado Palabras en tres tonos. Ellos me invitaron a que publicara uno en solitario. Bueno y después de tanto tiempo aquí está.

–    ¿Cuál fue la mayor dificultad en el proceso del libro?
–    La falta de tiempo por las ocupaciones laborales. Y los exiguos presupuestos.

–    ¿Es un libro para todos los lectores amantes del deporte?
–    Es un libro para los amantes de la lectura, de las historias de vida. Solo que aquí todos son boxeadores.

–    ¿Qué aparte del libro le produjo tanto entusiasmo?
–    Muchos, pero más una crónica de Fulgencio Zúñiga que le dedicó una pelea a una persona que confìó en él, su entrenador Jorge García Beltrán, ya desaparecido y que era el padre de muchos boxeadores y se los llevaba a vivir a su casa. Zúñiga  ganó el Oro en Perú y le dedicó la medalla por radio al técnico “quien no estaba escuchando”, según sus palabras. García Beltrán sintonizó en ese momento la radio y escuchó todo. Ese pasaje me hizo llorar cuando lo escribí y me hace llorar cuando lo leo.

–    ¿Tiene en salmuera otro libro?
–    Varios, de deportes y de generales. Espero el próximo año, para este mismo tiempo, publicar uno de