20 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El capital social del Quindío… ¿es factible?

5 de mayo de 2011
5 de mayo de 2011

En el intercambio de ideas y tras presentar todo el modelo de operación surgió una pregunta pertinente y absolutamente juiciosa: ¿y en qué se sustenta la factibilidad?, nuestra respuesta fue clara: En los estudios de mercado recientes, ya analizados, en la experiencia práctica de las entidades promotoras y en el modelo técnico de operación del proyecto. Lo anterior, conllevó a una reflexión mayor: ¿por qué organizaciones privadas, que con ingentes esfuerzos gestionamos recursos para nuestra supervivencia impulsamos proyectos ambiciosos?

Si hacemos un examen juicioso a las organizaciones no gubernamentales, sociales y civiles del departamento del Quindío, cerca del 97% no tiene recursos de sostenibilidad asegurada. Operan partiendo de la premisa de que las personas que están al frente, deben agenciarse ellas mismas sus recursos y si acaso se realizan aportes simbólicos, la mayor parte de ellos representados en una cartera oxidada, que a duras penas se percibe en los balances.

Me pregunté entonces, ¿sí será nuestro capital social factible? —entendiendo capital social como una metáfora que desde la jerga financiera busca comprender cómo la “sinergia” de los actores sociales permite generar transformaciones con gran impacto—. ¿Puede realmente ocurrir, que el capital social de nuestra región sea positivo, partiendo de organizaciones tan vulnerables frente a su sostenibilidad? ¿Cómo se puede hablar de organizaciones con más de 15 años en el Quindío, con patrimonio financiero cero o negativo, que siguen existiendo? ¿Dónde están los dolientes que forjaron su origen? ¿Qué ocurre con nuestra responsabilidad social empresarial? ¿Qué hace que más de 600 representantes legales de organizaciones sin ánimo de lucro del departamento luchen y hasta hagan trabajos extra para lograr que sus organizaciones sobrevivan?

Debo reconocer que dormí poco, incluso me deprimí. Afortunadamente, y talvés por los ya más de 20 años en mi carrera recobré el ánimo para responderme esas preguntas: “La energía humana”, que como decía Einstein, es más poderosa que el vapor, la electricidad e incluso la energía atómica. La que irradia vocación de servicio, deseo por generar oportunidades para aquellos que no las tienen, de emprender, compromiso, responsabilidad, creatividad para encontrar recursos dónde difícilmente los hay y maravillar con una idea, con una propuesta, con un proyecto, que tiene sentido desde la necesidad misma de su existencia.

Frente a la economía clásica, se viene incorporando el prosumo, como aquel que valora en los estados financieros, el voluntariado, la inversión en especie, las inversiones en proyectos gestores de desarrollo, de confianza, de visión. He tenido la oportunidad de trabajar en muchos lugares dentro del país y en algunos fuera de él, las economías con desarrollo humano sostenible, son antiguas en el mecenazgo, en gestar conocimiento, en promover innovación, las buenas ideas, las condiciones de sostenibilidad a los buenos proyectos, a las organizaciones que sirven…
Seguiremos trabajando, en la misión Quindío y haciendo que esa energía humana, haga factible lo infactible. Perdón, posible, lo imposible!
A mi amigo, gracias por haberme inspirado y traído al mundo de compartir mis pensamientos por escrito! Crónica del Quindío.