26 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Desde Armenia

27 de mayo de 2011
27 de mayo de 2011

En virtud del odio  y la inquina contra quien tiene responsabilidades en la organización del evento han prohijado unas especies mezquinas en subsidio a peticiones vergonzosas de pautas en singular chantaje habitual en estos caraduras.

Se lamentan de que no se les ha tenido en cuenta y que sólo al periódico local se le franquean beneficios. Lo que ocurre es que en el cotidiano de Armenia hacen periodismo libre de ataduras y en el matinal basurero usan el estiércol de la trapisonda y la vulgar vacuna.

Se les olvida que ese al que ahora golpean fue el que les sirvió con todo para gestionar beneficios utilitaristas. Están reconocidos por su particular manera de utilizar el chantaje como arma criminal para hacerse a pesillos, generalmente del erario, por la actitud vergonzante de gobernantes que les tienen temor a su propia incapacidad y terror a la maledicencia de las protuberantes manías de los neo-inquisidores.

Son elocuentes al hablar de compromisos como cualquier banda criminal.

Son parte de una Bacrim infiltrada en la socorrida politiquería parroquial.

No los respetan, les temen por facinerosos

Piden desde adminículos para detectar sonidos, los cuales le son suministrados por un gobernante vergonzante hasta miles de millones del erario que nunca les ha alcanzado para cubrir los salarios de sus empleados, el pago de la seguridad social, los impuestos parafiscales y las deudas a porrillo con todo el mundo.

Pregonan honestidad sin ninguna autoridad porque todo el mundo sabe que son lo contrario.

Se encoleran cuando se les ha pedido que cumplan con el rigor de la ley y amenazan con burdas pistolas y retan a muerte a quien ose delatarlos.

La Fifa, muerta de miedo, está estudiando la petitoria de los protestantes para ver si se despoja a la ciudad del magno evento.

Entretanto, por fortuna todo ha quedado en el pasado y nadie está dispuesto a seguir pagando la coima, el chantaje y la extorsión. Ya no están los alcaldes que les llenaban bolsillos contratándoles  cursos para tender camas, practicarles a  los taxistas como se enclocha o presumir de  enseñar  las primeras letras cuando los sistemas electrónicos superaban esta atávica pretensión.

La ruindad es su poco patrimonio cuando reclaman autoridad moral en su poquísima solvencia ética. Cuando asumen que ahora existen resentimientos de algunos que hicieron parte de gobiernos no conocen que las grandes divergencias se dieron al interior cuando la inmoralidad y las corruptelas no eran materia de transacciones las mismas a las que ellos están acostumbrados a cooptar.

Persiguen a los honestos y humildes y se plegan voraces ante los poderosos dueños del presupuesto oficial donde negocian todo, incluso cohonestan con el saqueo a los intereses  generales y hasta allí llegan los escrúpulos, no importa además que les nombren a uno que otro de los suyos, eso es lo de menos