24 de febrero de 2021
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Desde Armenia

6 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011

Más bien ligerezas o procedimientos indebidos de esos que algunos alcaldes hacen por desconocimiento de normas, lo cual no les exonera de culpas y que muchas veces suceden por falta de asesoría.

Ayer el comentario general en los medios e incluso en la universidad La Grancolombia en clase de derecho fue esta píldora infamante contra la justicia y el periodismo.

Es lamentable que una publicación de la seriedad del periódico La Crónica permita o deje permear su integridad conceptual con un escrito de esta naturaleza.

No se sabe si esto es el nuevo y  revolucionario concepto el periodismo moderno porque en otras condiciones esto pasa por ser una verdadera vergüenza.

Utilizar los medios de comunicación para sugerir desdén para con la justicia y creer que multiplicando honores y homenajes a delincuentes, probados por la justicia y reconocido por ellos mismos, es una afrenta.

Los que generan esta clase de esperpentos no pueden dar clases de periodismo y menos arrogarse autoridad.

Echan por la borda la credibilidad cuando comentarios como este son prueba de que el periodismo lo hacen con el estómago y con la curia quirúrgica de quedar bien con Dios y con el Diablo.

Otro elemento más para discusión en el programa de periodismo de la universidad del Quindío.

Los medios no pueden convertirse en botín para paliar actitudes delincuenciales y menos cuando la catilinaria diaria es contra la corrupción, pero selectiva, porque descalifican, condenan y son severos con los que persiguen pero permisivos con sus compinches.

¿Será esto periodismo?

A lo mejor en La Calle Real debemos revisar el ejercicio  porque si esta es la novedad nosotros seguimos en el siglo XIIX y a lo mejor Camús estaba equivocado.