4 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cinco ingenios con 287,1 millones de litros de alcohol carburante en 2010

31 de mayo de 2011
31 de mayo de 2011

Ahora bien, a pesar del impacto que ha causado la ola invernal, los altos precios internacionales del azúcar alcanzaron nuevos máximos históricos en 2010, lo cual permitió que aunque la producción real de azúcar disminuyera, los ingresos operacionales de los ingenios se registraron en 3.56 billones de pesos presentando un incremento del 1.21% con respecto a 2009 (3,52 billones de pesos). Sin embargo, esto no infiere un aumento en las utilidades netas de los ingenios, las cuales disminuyeron en un 2.06%. Es de precisar que los indicadores de rentabilidad, como el margen operacional y el margen de utilidad neta de los ingenios, se mantuvieron relativamente estables en 2010 frente al año anterior al ubicarse en 14,18% y 9,22%, respectivamente, lo cual demuestra que la situación financiera de los ingenios es sólida y saludable.

El sector azucarero colombiano, más que azúcar, una fuente de energía renovable para el país gracias a la producción de etanol.

Desde finales de 2005, el sector azucarero, inició la producción de alcohol carburante (etanol anhidro) a partir de biomasa, diversificando con ello su oferta de productos y aportando así alternativas de energía renovable para que el país disminuya su dependencia de los combustibles fósiles y, sobre todo, para contribuir a una mejor calidad del aire. Es de resaltar que la adición de etanol a la gasolina disminuye las emisiones de monóxido y dióxido de carbono así como de hidrocarburos, dado que se logra una mejor combustión en los motores de los vehículos.

Durante 2010, los cinco ingenios azucareros productores de etanol, produjeron 287,1 millones de litros de alcohol carburante, contribuyendo de esta manera a la satisfacción de la demanda nacional, pues gracias a dicha producción, el programa de oxigenación de gasolina hoy llega y beneficia a los consumidores del combustible mezclado en todo el territorio nacional. La producción nacional del biocombustible llegó en 2010 a 324.6 millones de litros, cifra que hace evidente el aporte del sector azucarero al desarrollo de esta industria en el país.

Es importante señalar que el sector azucarero se ha fijado grandes metas a corto, mediano y largo plazo. Una de ellas es apalancar el desarrollo de la industria de etanol carburante para llegar a una producción de 430 millones de litros al año.

Para esto, hoy se encuentran operando cinco destilerías de alcohol carburante en el valle del rio Cauca, las cuales tienen una capacidad de producción de 1.150.000 litros de alcohol anhidro por día. En el segundo semestre de este año entrará en operación una ampliación adicional de 100.000 litros por día, lo que elevará la capacidad instalada total a 1.250.000 litros diarios. “Con estas ampliaciones, para el año 2012 se podrían producir más de 412 millones de litros de alcohol, lo cual será suficiente para oxigenar el 9.2% de la gasolina del país”. Asegura Luis Fernando Londoño Capurro.

Para el segundo semestre del año 2014 se estima que entrarían en operación tres proyectos más en el sector azucarero, con una capacidad de producción adicional de 500.000 litros por día. Así, la producción de alcohol en 2014 alcanzaría los 706 millones de litros al año, sumando la entrada en operación en 2013 de las plantas de Agrifuels (Magdalena) y Bioenergy (Meta), suficiente para garantizar una mezcla de 15.8% con gasolina del país.

El sector azucarero colombiano, más que azúcar, una fuente de energía renovable para el país gracias a la cogeneración de energía.

La cogeneración, es otra fuente de energía renovable limpia y amigable con el medio ambiente,  en la cual los ingenios vienen desarrollando proyectos con planes de expansión que se ejecutarán en los próximos años.  En 2010 se expandió la capacidad instalada, con lo cual la generación total del sector se elevó a 187 MW. Actualmente, el sector cuenta con ocho proyectos de expansión en curso con diferentes niveles de ejecución, que buscan llegar a una capacidad instalada total de cogeneración  de 287 MW con generación de excedentes de 121 MW en 2014. La inversión total en estos proyectos es de aproximadamente US$325 Millones.

La cogeneración le aporta firmeza al sistema eléctrico nacional, pues a diferencia de otros agentes generadores, los cogeneradores están en capacidad y disposición de despachar energía sin considerar el horario al cual entran al mercado, dado que la generación depende de la actividad productiva. En el mercado de energía esto es importante, dado que según el horario se incrementa o se reduce la demanda y por ende varía el precio.

Dado el objetivo fijado por el sector, se espera que en 2013 se puedan generar 264 MWH y aprovechar la caña en un 75%. En este sentido afirmó el presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño Capurro que “la cogeneración,  contribuye a la oferta energética del país garantizando un suministro estable para todos los colombianos en la medida en que su producción no se ve afectada por factores externos como el clima o la disponibilidad de combustibles.  Así, la cogeneración complementa la generación de energía en Colombia”.

El sector azucarero colombiano, avanza hacia una cultura de sostenibilidad a través de la adopción y puesta en marcha de prácticas sostenibles de manera integral

A través de un proceso de planificación estratégica llevado a cabo durante el año 2010, Asocaña estableció como su visión para el año 2030 ser líder en la agroindustria internacional por su competitividad y sostenibilidad y por la generación de bienestar. Además, considera entre sus imperativos la promoción de una cultura de sostenibilidad de los recursos naturales y la adopción integral, por parte de todos los actores del sector, de prácticas que busquen este objetivo.

De esta manera, se entiende que el sector azucarero basa su accionar en el respeto de los derechos humanos y en contribuir al bienestar social, con base en un comportamiento correcto, justo y razonable en sus negocios.

En este sentido, el sector azucarero ha mostrado grandes avances gracias a su compromiso con la sociedad y el cuidado al medio ambiente. Actualmente el 66% de la producción de azúcar adhiere al Pacto Mundial. La meta para el año 2013 es lograr que el 76% de la producción de azúcar esté comprometida con dicho Pacto.

Adicionalmente, en 2010 la firma brasileña de auditoría CERT ID Certificadora Ltda, entidad reconocida por BSI – Bonsucro para certificar el cumplimiento de la Iniciativa para una Mejor Caña de Azúcar, verificó que seis ingenios azucareros, cumplen con más del 80% de los requerimientos exigidos para poder ser certificados en su producción de azúcar y etanol a base de caña de azúcar propia y de manejo directo. El sector azucarero colombiano está avalado por los más altos estándares internacionales, en cuanto a su producción. Esto constituye un gran logro del sector, que muestra el cumplimiento de los estándares de la Organización Internacional del Trabajo, especialmente en relación con el trabajo infantil y las regulaciones en salud y seguridad agrícola. Actualmente, un cortero de caña colombiano tiene un ingreso promedio de 2.5 salarios mínimos vigentes, además de contar con equipo y medidas que le permiten realizar su trabajo de una manera segura. “Hacer parte de Bonsucro- BSI, garantiza cumplir estándares internacionales que traen ventajas para toda la cadena productiva del azúcar. Todos los actores que la componen,  podrán tener la seguridad de que el sector cuenta con las mejores prácticas a nivel mundial en cuanto a sostenibilidad ambiental y social”. Reafirma Luis Fernando Londoño, Presidente de Asocaña.

La meta estratégica propuesta para el año 2013 es lograr que el 40% del área total sembrada sea certificada con el estándar de Bonsucro-BSI (tierras propias y de proveedores). Así mismo, que el cumplimiento de los requisitos esté por encima del 85% de lo exigido para lograr la certificación.

De igual manera, el sector azucarero colombiano adelanta alianzas público – privadas, con miras a fortalecer el tejido social y el desarrollo territorial. Así, el sector lidera programas de RSE con entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el Ministerio de Educación Nacional, Acción Social de la Presidencia de la República, Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), Ecopetrol, Federación de Cafeteros de Colombia, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Autónoma de Occidente, The Nature Conservancy (TNC), Organización Internacional del Trabajo (OIT), United States Agency for International Development (Usaid), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras.

Mediante alianzas con universidades y entidades públicas, el sector constituyó tres Centros de Educación Regional (CERES), donde se ofrecen programas de educación técnica, tecnológica y universitaria de excelente calidad y bajo costo que benefician a poblaciones en las que no había acceso a este tipo de formación. En los últimos cinco años, más de 46 mil personas han sido educadas en las escuelas y colegios de la Red Educativa Azucarera.

En materia ambiental, teniendo en cuenta que una de las Ocho Metas del Milenio es asegurar un medio ambiente sostenible, Asocaña y sus ingenios afiliados dirigen sus acciones en tal sentido.

Por esta razón,  el sector azucarero ha diseñado acciones en dos frentes cuyos efectos puedan evidenciarse a corto, mediano y largo plazo. El primer caso se enfoca en el uso racional del agua en las actividades productivas tanto agrícolas como industriales; y el segundo, en la conservación de las cuencas hidrográficas. Para el primero se ha creado la Mesa de Agua, la cual está conformada por profesionales de la industria azucarera, por conocedores del manejo del recurso, así como por investigadores del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar, quienes definen mejores prácticas, procesos y desarrollos que buscan un apropiado uso del agua, en el momento indicado y en la cantidad estrictamente necesaria.

La Mesa trabaja arduamente para que en los campos cultivados de caña se adopten sistemas de riego con menor consumo de agua, tales como politubulares, riego por surco alterno, riego asistido por computador, entre otros. La implementación del balance hídrico en la totalidad de los predios y la instalación de sistemas de medición del consumo de agua son también parte fundamental de la agenda. En el 2010 se logró la formación y capacitación de 459 colaboradores que trabajan en la actividad de riego en tierras propias, de manejo directo y de proveedores. Para el 2011 se tiene previsto formar a seiscientos supervisores de tierras propias y de proveedores, quienes se convertirán a su vez en formadores de otros colaboradores. La meta es para 2013, contar con 2.500 colaboradores formados y capacitados.

Por otro lado, Asocaña, lidera el Programa Agua por la Vida y la Sostenibilidad, el cual es un plan de conservación de las cuencas hidrográficas más importante del país, que beneficia a cerca de un millón de habitantes de la región. De igual manera, el programa tiene como objetivo contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la región mediante la preservación de cuencas de los ríos que están en condiciones críticas, es decir, que tienen los mayores problemas ambientales y sociales que limitan la sostenibilidad del recurso.

Agua por la Vida y la Sostenibilidad cuenta con el decidido apoyo de The Nature Conservancy, la ONG más grande del mundo en materia de conservación, y de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), las asociaciones de usuarios de los ríos, los cultivadores de caña, Vallenpaz, Ecopetrol y los campesinos de la zona.

Para el 2013 las metas establecidas para Agua por la Vida y la Sostenibilidad son: reforestar y conservar 3.000 ha, obtener 19 mapas de las cuencas hidrográficas con áreas priorizadas para su intervención, ejecutar 30 proyectos que incluyan seguridad alimentaria y que cuenten con un seguimiento y acompañamiento para el control de las inversiones, y elaborar un documento concertado y aprobado sobre políticas y estrategias para el manejo integrado de las cuencas hidrográficas en el área de influencia.