26 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Universicoop

9 de abril de 2011

En gran medida, la educación y la salud estaban en manos de los clérigos y ésta fue una de las grandes discusiones que hubo durante el proceso revolucionario que se vivió en Francia en 1789. La idea era que depuesto el Rey, también el clero fuera despojado de todo el poder que tenía en el campo político, educativo y del control de la salud.
La modernidad se estrena entonces con la idea de que la salud y la educación esté en manos del gobierno, como garante de una educación liberal y respetando los proyectos privados que pudieran tener tanto el clero como los seglares.
Pero claro, dependiendo del clima, los resultados del producto son bien distintos. Países como Suecia, tienen una educación bajo el control del Estado, a tal punto que ni siquiera existen jardines infantiles privados. Todos pues los ciudadanos reciben la misma educación, que sobra decirlo, es de óptima calidad, en tanto no formar competidores sino competentes en su campo. En nuestro caso colombiano, cada vez más el sector privado ha ido ganando terreno, mientras que la educación pública, aumenta en cobertura, seguramente, pero con una calidad deficiente.
Una de las características de estos tiempos es la de entregar poco a poco los servicios fundamentales como educación y salud, al sector privado para convertirlos en una mercancía. Así ha venido sucediendo con el sector salud, en donde se ha entregado patente a unas empresas privadas para que hagan el oficio que se supone debe ofrecer el gobierno de turno. Los hospitales públicos han ido quedando rezagados en la medida que a ellos sólo acuden los usuarios del Sisbén, con el agravante de que esos recursos llegan en poca cantidad, se demoran y en otros casos, nunca llegan. En cambio, algunas de las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), se pueden dar el lujo de construir clínicas, campos de recreación y tener equipo profesional de fútbol.
Así como van las cosas, muy pronto tendremos universidades con estos nombres: Universicoop, Coomeva-Universidad, Sanatodo-Universidad y así por el estilo. Porque ya no hablaríamos de EPS (entidad prestadora de salud) sino de EPE (entidad prestadora de educación).
Creo que  es el momento en que el actual gobierno está mostrando su verdadero rostro, en el sentido de dejar al Estado reducido a su más mínima expresión. Porque la privatización puede ser una salida temporal para algunas instituciones, pero no se puede convertir en un fin, aduciendo que el sector público lo maneja la clase política corrupta hasta más no poder. En este caso, habría que pensar en cómo frenar esta calamidad pública llamada corrupción, y un primer paso puede ser el de reformar la justicia, porque no se compadece que, como en el caso de los Nule, después de todas las rebajas a que tienen derecho por Ley, vayan a ser enviados al centro vacacional de Tolemaida por dos o tres años, mientras que un roba-gallinas lo pueden enviar cinco años a la cárcel.