1 de marzo de 2021
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Una guerra por el petróleo

20 de abril de 2011
20 de abril de 2011

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroPasa el tiempo y se empantana la guerra en Libia. Amplios sectores de opinión, en Europa y Estados Unidos, se preguntan cuánto va a costar esta guerra que se suma a las otras que avanzan en Irak y Afganistán. Varios mandatarios empiezan a rechazar este conflicto por el número de bajas producidas entre la población civil ¿Si la idea era aislar a Gadafi, por qué no lo asfixiaron económicamente?

Muamar Gadafi y el ascenso al poder

Muamar Gadafi tenía 27 años cuando lideró el golpe de estado contra el rey Mohamed Idris I, en 1969. Llegó al poder en 1970 apoyado por el Consejo Revolucionario y aprovechó que su país estaba conformado por un archipiélago de tribus aisladas, separadas por inmensos desiertos; para controlar las tribus organizó el Consejo General del Pueblo, donde ningún grupo era dominante. Durante los primeros años de su mandato apareció como un líder del socialismo y defensor del nacionalismo árabe, impulsado por Gamal Abdel Nasser, en Egipto. Con la llegada del coronel Gadafi el pueblo libio sintió la mejora en sus condiciones de vida, por los ingresos petroleros. El país alcanzó el más alto índice de desarrollo humano en África y el puesto 53 en el mundo.

El carismático líder siguió evolucionando ideológicamente, se convirtió en un mandatario antiimperialista y apoyó los movimientos revolucionarios del mundo. Fue acusado de apuntalar el terrorismo internacional y sufrió el aislamiento de Occidente. Pero Gadafi cambió; después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 empezó a limpiar su imagen: Libia fue el primer país en pedir una orden de arresto internacional contra el jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden; además cortó sus vínculos con grupos terroristas y abandonó los proyectos nucleares. Mientras daba estos pasos apareció como el abanderado de la integración del continente;  en 2009 presidió la Unión Africana.

¿Quién armó a Gadafi?

Resulta paradójico, pero cuando Libia desmanteló su programa nuclear los países de Occidente le abrieron las puertas, porque necesitaban el petróleo. La Unión Europea levantó un embargo que tenía desde 1986 y Libia empezó a modernizar el equipo militar, que había comprado años atrás, a la Unión Soviética. Los países que hoy iniciaron los operativos militares fueron los mayores proveedores de armas a Gadafi, entre 2005 y 2009: Italia, 500 millones de dólares; Francia, 300 Millones y Reino Unido, 167 millones.

La Italia de Berlusconi se ha perjudicado con la guerra en Libia pues de este país recibe la tercera parte del combustible que necesita. Y Tony Blair visitó a Libia en 2007 y allí firmó los acuerdos del desierto: un contrato de exploración petrolera por 900 millones de dólares.

La oposición al ataque

Pero sus enemigos lo acusaron de preparar la sucesión para su hijo y esto no se lo perdonaron; líderes de algunas tribus utilizaron la ola de protestas en Túnez, Jordania, Argelia, Egipto, Yemen y Marruecos, para preparar el incendio en Libia.

La oposición simplemente está aprovechando que las tribus tienen diversas culturas y que algunas han cambiado. Varias comunidades están muy aferradas a su tradición histórica y cultural y viven aisladas. Los enemigos del régimen están brotando en las tribus cuyas fronteras étnicas se han venido desdibujando con el tiempo; podemos citar los casos de los Wana Farsha y de los Warfala, que tienen relativo poder y donde se generan insurrecciones contra el Gobierno. Esto explica por qué la ciudad de Bengasi se convirtió en la capital de la revolución; aquí los Warfala son mayoría.

Los opositores se empezaron a organizar sobre la marcha, cuando estalló la insurrección en los pueblos árabes.  El objetivo común es derrocar a Gadafi. Primero se destacó Mustafá Abdel-Jalil, quien renunció como ministro de Justicia y anunció la creación del Consejo Nacional Provisional de Transición; después salió a la luz pública el abogado Abdel-Hafidh Ghoga. El 6 de marzo se oficializó dicho Consejo y fueron elegidos Abdel-Jalil, director, y Ghoga, como portavoz; en forma apresurada la comunidad internacional reconoció la organización, como interlocutor válido.

Los acontecimientos se precipitaron con mucha rapidez; el Gobierno reprimió las protestas que se iniciaron el 15 de febrero y luego bombardeó el levantamiento armado que brotó en varias ciudades. En este momento algunos mandatarios de Occidente le pidieron a Gadafi que abandonara el poder porque había “perdido legitimidad”.

Occidente contra Libia

Después de varios días de discusión el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1973 (19 de marzo), que creaba una zona de exclusión aérea sobre Libia para proteger a la población civil. Se daba vía libre a la acción armada, pero no permitía la ocupación militar del territorio. La idea de los países aliados era destruir la capacidad militar por medio de bombardeos y lanzamiento de misiles, para presionar la salida de Gadafi.

Con semejante autorización se reunieron varios países (Estados Unidos, algunos miembros de la Unión Europea y la Liga Árabe) y dieron luz verde para las operaciones militares. El primer ataque lo inició la fuerza aérea francesa; después barcos de guerra y submarinos de Estados Unidos y del Reino Unido lanzaron más de 110 misiles de crucero Tomahawk, contra los sistemas antiaéreos libios. Se había iniciado la operación “Odisea del Amanecer”.

Muchas naciones se pusieron de acuerdo para atacar a Libia (Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, España, Dinamarca, Bélgica, Noruega y varios países árabes). Cuando agonizaba el mes de marzo los rebeldes estaban fortalecidos porque habían conquistado varias ciudades al oeste del país. La táctica consiste en esperar que la coalición bombardee las posiciones de Gadafi, y luego entra la oposición. Las potencias buscan que los rebeldes controlen los puntos de exportación del petróleo para que cambie la dinámica del conflicto. Pero después de una semana de iniciados los bombardeos se conocen  las contradicciones entre los países aliados, mientras tanto Gadafi se aferra al poder.

Pasa el tiempo y surgen las  dudas: se dice que varias potencias occidentales preparan una operación militar terrestre, para derrocar a Gadafi, si falla la ofensiva aérea. De otro lado se conoce poco sobre los rebeldes beneficiados con las acciones militares.

La reunión multilateral en Londres (marzo 29), que congregó a 40 países, aprobó implementar la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y crear un grupo de contacto para Libia; pero el meollo del asunto es “el futuro de la nación sin Gadafi”. A los gobiernos que se mantienen neutrales les preocupa que el remedio pueda ser peor que la enfermedad.

Los países occidentales sufren la crisis económica y la guerra en Libia dispara los precios del petróleo; si el conflicto no termina rápido se agudizarán las contradicciones entre las potencias. Por ahora el presidente Obama está contra la pared; el mandatario aseguró que “la intervención de Estados Unidos en Libia será limitada tanto en duración como en alcance” republicanos y demócratas le exigen que explique el costo y la eficacia de la operación; el Congreso lo acusa de iniciar una operación militar en forma unilateral y de extralimitación de poderes.

Mientras tanto la mejor defensa para Gadafi es el tiempo; tiene que aprovechar las contradicciones entre las potencias: no es  tan fácil una operación terrestre en Libia.