7 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Se quedó corta la Economía?

27 de abril de 2011
27 de abril de 2011

Pero ¿Qué pasa? ¿Nos atropella la riqueza? ¿No somos capaces con el éxito? La paradoja se pone de relieve especialmente en sectores relativamente débiles como la agricultura. Los cafeteros, por ejemplo, estamos hablando de precios en el exterior que antes representarían una “bonanza” pero que en la fecha solo alcanzan a repercutir tímidamente en el precio interno, a tal punto que en un reciente informe, la Federación de Cafeteros hablaba de precios de “sostenibilidad”, lo cual significa más o menos que buena parte de los caficultores está trabajando para que lo vean.
El síntoma de estos problemas es lo que denominamos la “Enfermedad Holandesa”, que se observó por primera vez en el país de los tulipanes cuando el sector floricultor tuvo un hiperdesarrollo que hizo que los demás sectores de la economía se atrofiaran o se tuvieran que plegar a los precios y costos impuestos por el negocio líder, con gran perjuicio para el equilibrio y la equidad de la economía como un todo. En Colombia, nuestra Enfermedad Holandesa la hemos contraído por cuenta del auge de inversión en minería y combustibles fósiles.
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Podríamos dividir hoy los sectores productivos en dos grandes categorías. Los de Economía Extractiva y los de Economía Sostenible. En los primeros están los que explotan recursos del planeta que no son renovables, como los mineros, o que tienen acceso colectivo, caso del agua, del aire, de la riqueza marina en los mares internacionales o de la selva en las tierras baldías.
La Economía sostenible es aquella que tiene la posibilidad de reproducir los recursos gastados a través de su uso racional, el cual se ha demostrado que se logra a través del tradicional sistema de formación de precios mediante el concepto de equilibrio entre oferta y demanda. En esta categoría está la mayoría de las actividades económicas humanas y en ella se han tratado de acomodar las que denominamos atrás como de Economía Extractiva.
Pero; ¿Cómo estimar el precio del aire? ¿O del agua? ¿O de un árbol que se tala en la selva amazónica? ¿O de los metales preciosos o el petróleo que se formaron con la evolución del globo durante millones de años? ¿Con qué derecho y a qué costo esta generación se está gastando estos recursos por ejemplo en el uso de transporte unipersonal, privando de ellos las generaciones que vienen? Estos productos tienen una oferta limitada y finita, y el sistema económico que nos rige los trata como si tal oferta fuera ilimitada e infinita.
El mundo necesita reflexionar sobre estos temas. Se trata de equidad con los que vienen y de un asunto que, si no se resuelve a tiempo, pondrá en duda la posibilidad de pervivencia de la especie humana. Este es el verdadero problema. La Enfermedad Holandesa colombiana no es sino el semáforo de alarma.