18 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Renunciar al viejo estilo, o innovar para superar el nivel de incompetencia.

2 de abril de 2011
2 de abril de 2011

…productos financieros a los cuales sólo accede la gran industria, medidas aduaneras que ya no son admitidas por la Organización Mundial de Comercio, o la intervención oficial en la tasa cambiaria ,dejando de lado la competitividad, la calidad, el valor agregado  y la  diferenciación de productos, para centrarse en el discurso político y en lamentaciones de conveniencia corporativa grupal.

La gestión gremial debería más bien estar centrada en la promesa del Presidente Juan Manuel Santos de desarrollar una infraestructura eficiente construyendo vías que saquen rápidamente y a menores costos los productos a los puertos, sin olvidar que estos los puertos también están dominados por intereses monopólicos que facilitan el fluyo de sus mercancías a los grandes y meten en una red de complejidad logística a los pequeños y medianos, como el caso de la minería de carbón.

No  se oye por ejemplo a la anacrónica vocería gremial de Luis Carlos Villegas argumentando a favor de una transformación productiva que duplique las exportaciones en el mediano plazo, que cree cientos de empleos como lo plantea el discurso oficial, y en cambio si se registra su incomodidad con algunas de las decisiones de la política de prosperidad democrática que buscan no solo la unidad sino la equidad  entre los colombianos.

Objetivamente tampoco se oye al Ministro de Comercio, Industria y Turismo, convocando a la formulación de una estrategia  empresarial de largo plazo que jalone el anhelado ascenso social, que genere mayores ingresos sin lo cual no es posible crear una demanda de más y mejores servicios en el comercio, la recreación y el turismo, las telecomunicaciones y el transporte, que su vez abra la oportunidad de nuevos desarrollos. Permítaseme por ello reiterar que al Ministro de Comercio, le convendría más ubicarse en el contexto del Plan de la administración del Presidente Juan Manuel Santos, pues en torno a sus objetivos se proyecta el crecimiento sostenible y la competitividad, la prosperidad social e igualdad de oportunidades, y la seguridad, justicia y derechos humanos.

El país puede apreciar como clara  y conveniente la propuesta de la ex ministra Ramírez para contribuir, como ella misma lo ha expresado, con ideas para la definición de una política industrial de largo aliento que contribuyan a la competitividad de Colombia, en tanto que los medios podrían entrar en la comprensión de que este no es un  debate contra la anacrónica vocería gremial, ni contra la institucionalidad empresarial, sino la oportunidad para  trabajar por el desarrollo de una agenda que haga realidad la promesa oficial de alcanzar un crecimiento sostenido.

 Desde luego que una política industrial debe considerar, en esencia, una agenda de innovación radical que sustituya los modelos los modelos de agro ingreso seguro que parecen estar copiándose en muchas agencias de gobierno –ejemplo Colciencias que bajo el argumento de la promoción de la investigación básica está dando al traste con el programa de industria-dejando de lado la transferencia de tecnología, y el cierre de brechas que nos permita acercarnos a la realidad global con una producción de alto valor agregado y diferenciación pues estamos perdidos en la competencia de lo básico, de lo masivo.

El discurso gremial es el primero que hay que innovar para alcanzar los objetivos trazados  por el discurso oficial. Ciertamente, se requiere mantener una discusión sobre lo institucional y cotidiano, pero también es imprescindible superar el nivel de incompetencia del liderazgo actual cuya tarea es muy fácil si todos acudimos a la cartilla  de Oslo.  El dilema es Innovar o renunciar, pues se exige una conjugación rápida y comprometida con las metas de crecimiento.

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