17 de septiembre de 2021
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Quizá-quizás; EE.UU; concordancia; vaso de agua

5 de abril de 2011
5 de abril de 2011

Y esto, de don Rufino J. Cuervo, decía Antonio Gómez Restrepo: “De mediana estatura, de complexión endeble, algo cargado de espaldas, quizá por la costumbre de llevar inclinada la cabeza pensadora…”. ¿’Quizá’ o ‘quizás’? Es la pregunta que se hace la señora Alicia González Hernández. ‘Quizás’ no es más que una variante de ‘quizá’, adverbio que entró en nuestro léxico en el siglo XIII. Emilio M. Martínez Amador, lexicógrafo español, responde la pregunta de la corresponsal de esta manera: “Quizá. Procede esta voz de las dos latinas ‘quis sapit’ = ‘quién sabe’. Perdida la t, la p de sapit se sonorizó en b y dio primero la forma ‘quiçabe’, que por pérdida de la e final quedó en quiçab. La z proviene de la equivalencia que en la posición inicial existía entre la s y la ç, diferencia que da origen a formas dobles con s y con z en el habla popular incluso de Castilla. En cuanto a la s final, se debe  a la analogía fonética con otros adverbios terminados en esa letra, como ‘más, jamás, atrás, después’, etc.” (Mega Gramatical y Dudas del Idioma). Una forma anticuada de este adverbio es ‘quizabes’. Ahora bien, como de ‘quizás’ son expresiones sinónimas ‘es posible que, podría ser que, pueda ser que, tal vez, a lo mejor`, y otras que indican únicamente duda, posibilidad e incertidumbre, debe emplearse en frases cuyo verbo esté en modo subjuntivo, por ejemplo, “quizás pueda yo intervenir en la discusión”. Es lo lógico y, por ende, lo castizo. Sin embargo, la Academia de la Lengua admite y documenta el uso de ‘quizá(s)’ en frases con verbos en modo indicativo, por ejemplo, “Quizá está enfermo” por “Quizás esté enfermo”, que es lo correcto, pues equivale a “es posible que esté enfermo”. Sea como fuere, la norma de la Academia es la siguiente: “Los adverbios de duda y posibilidad son compatibles con los dos modos dentro de su propia oración. El subjuntivo puede aparecer en estas construcciones, pero solo si el adverbio precede al verbo…” (25.14.i). Lo que se ve claramente en estos ejemplos: “Yo puedo (indicativo) quizás resolver ese problema” ;“Quizás yo pueda (subjuntivo) resolver ese problema”. ***

A la misma señora González Hernández la desazona la anarquía que hay en la forma como los periodistas escriben la iniciales de los Estados Unidos. La manera correcta de hacerlo es ésta: EE.UU. La explicación es muy sencilla: Las vocales repetidas expresan el plural; y el punto sólo se puede colocar después de cada bloque de letras. Aunque se prefieren las iniciales propuestas, es también  aceptado escribir USA, porque éstas son las de su nombre en inglés (United States of America). ***

Los redactores de nuestro periódico -se quejan algunos lectores- pecan con frecuencia contra la concordancia gramatical. En el pie de una de las fotos con que LA PATRIA ilustró la crecida de la quebrada Manizales y sus funestas consecuencias, leí lo siguiente: “Contiguo a esta casa, que quedó tapada por el lodo (…), estaba otra vivienda…” (Local, III-22-11). ‘Contiguo-a’ es un adjetivo que, como tal, debe concordar con el sustantivo al que califica o determina (‘vivienda’, en esta muestra), así: “Contigua a esta casa (…), estaba otra vivienda…”. Hay más ejemplos de estos redactores nuestros, pero los voy a omitir para darle espacio a uno solo, propiedad de un escritor trajinado, y autor de libros fecundísimo, Horacio Gómez Aristizábal. Esto escribió para el Correo Abierto: “¿Queréis alegrar el espíritu? Ponga al frente un caballo pintado por Álvaro Gómez Hurtado. Detállelo, obsérvelo….” (LA PATRIA, III-21-11). Es tan elemental y apreciable la falta de concordancia en este período, que no la explicaré; simplemente, la corregiré: “¿Queréis alegrar el espíritu? Poned al frente un caballo pintado por Álvaro Gómez Hurtado. Detalladlo, observadlo…”. Lo enmarañó quizás la conjugación de esos verbos en su segunda persona del plural, que, obviamente, debió conservar para los verbos ‘poner, detallar y observar’. O cambiar la pregunta: “¿Quiere alegrar el espíritu?” ***

“Más enredado que un bulto de cachos”, reza el dicho, y no “un bulto con cachos”. Y decimos también “una copa de vino, una botella de aguardiente, una caja de fósforos, una taza de chocolate, una caja de betún y… un vaso de agua”. Según la Preceptiva Literaria, éste es un tropo de dicción, ‘sinécdoque’, que consiste en “designar el contenido por el continente”. En su columna sobre la proximidad del fin del mundo, don Pablo Mejía Arango escribió: “¡Nunca le faltó un vaso con agua!” (III-19-21). Sigamos, pues, don Pablo, tomando “vasos de agua”, y  “despachemos una botella de guaro”  mientras llega la hora del cierre, que, según sus apocalípticas y ominosas fuentes, será en el 2012. ¡Nos vemos en el Valle de Josafat!