26 de septiembre de 2021
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Muertos sin rostro

3 de abril de 2011

Ellos llevan a pecho y espalda descoloridas fotografías. Verlas, hace recordar un verso de Miguel Hernández: " sigue, pues, sigue cuchillo. Volando, hiriendo. Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía ". Se me desgarraba el alma cada vez que una de estas madres se me acercaba y me mostraba sus fotografías, indagando si durante mi secuestro había visto al retratado.

La desaparición es un dolor tallado en nuestra sociedad. Existió, incluso, desde la conquista y se avivó con la esclavitud. Nuestra larga historia de violencia ha dejado un rastro enorme de lágrimas y sangre. Como dijo Alfredo Molano, "rastro que se pierde en los tremedales del olvido". Es terrible el drama de quienes lloran día a día un familiar que puede o no estar vivo. Pero no pierden la esperanza de encontrarlo.

Allí, reunido con las Madres de la Candelaria, le oí a una anciana que no claudicaría en su búsqueda, pese a que su hijo llevara 10 años en las tinieblas de la incertidumbre. Según indicó, fue desaparecido en la comuna 13 por paramilitares al mando de 'Berna'. Llorando, afirmó que no quiere imaginar a su hijo "como si fuera un perro tirado por ahí. Quiero encontrarlo y saber que se acabó esta búsqueda".

Medicina Legal indicó que en los últimos años pudieron darse aproximadamente 50 mil desapariciones. Algunos pocos aparecen vivos; otros, lamentablemente, están entre los que llaman muertos sin rostro, es decir, aquellos que son solo cifras y fechas. Son difuntos que no tienen quién los llore, porque sus familiares los dejaron de buscar. Muchos de estos NN, son encontrados en cementerios. El más conocido es el de La Macarena, en El Meta, donde había una fosa con dos mil cuerpos; en este cementerio, que funcionaba desde 1989, la Fiscalía halló 464 NN.

Hace poco, en San José del Guaviare se encontraron 400 cuerpos sin identificar y las autoridades señalan que por lo menos el 30 por ciento de los habitantes de este municipio tiene un desaparecido en su familia. Es una tragedia que viene desde hace varias décadas. Solo ahora, cuando hay 35 mil cadáveres enterrados sin identificar, asesinados por paras y guerrilla, el gobierno anuncia que evitará que se repita esta tragedia.

Hay miles de casos de los que no se tienen datos y cuyas cartas dactilares no se encuentran en Medicina Legal. La magnitud es tal que la Unidad de Justicia y Paz, mediante confesiones de los paras, tiene documentados más de 30 mil casos de desaparición forzada.

Los cementerios de Antioquia, Meta y Guaviare, encabezan las cifras de NN, según el proceso de Justicia y Paz. En Antioquia las zonas con más casos son Caucasia, Urabá y Medellín.

En la televisión, hemos visto cómo cientos de personas acuden a las audiencias públicas de exparamilitares y exguerrilleros. A la entrada o salida de los criminales, las víctimas les suplican información sobre el paradero de sus familiares. Es así, porque 80 por ciento de los cuerpos se encuentran gracias a las confesiones de los victimarios.

La cifra es mínima, si recordamos que muchos de estos asesinos han muerto. Es triste decirlo, pero la muerte del Mono Jojoy, Cuchilla , Carlos Castaño y tantos otros desalmados, dejó en la tiniebla perpetua a miles de colombianos, de seres amados por alguien.