24 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Lo que natura no da

7 de abril de 2011
7 de abril de 2011

Pese a los esfuerzos, muy pocos por demás, de sucesivos gobiernos y el congreso para dotar a la nación de una reforma política seria, sólo se ha logrado una colcha de retazos que ha suscitado confusión en lugar de verdaderas herramientas para la consolidación de los partidos. Aún y en medio de una tortuosa discusión está en camino otra. El tema es recurrente y fastidioso.

Todavía existe un formalismo de recolección de firmas que si bien tiene un toque aparentemente democrático, vulnera el trabajo de colectividades con tradición y formadas en la todavía defensa de algunos  principios. Una firma no se le niega a nadie.

La autorización para que un precandidato pueda hacer campaña por fuera de la reglamentación electoral, que sólo la autoriza tres meses antes de la elección, es una infortunada decisión que pone en desventaja a quienes se acogen a los partidos, esencia indiscutible de la democracia.

Estos son los vicios patrocinados por los mismos que se rasgan vestiduras en defensa de la institucionalidad y el fortalecimiento de las expresiones partidistas.

Independientemente de estos elementos distorsionadores hay una carencia absoluta de propuestas, natural situación, porque en eso se sustenta el quehacer político. Basta con tener un generoso flujo de recursos y la maquinaria perniciosa para ser merecedores del favor popular, un favor pagado a precios elevados a los mismos que deben  acudir presurosos a pagar posteriormente por los latrocinios subsiguientes a una elección. Hoy reciben dádivas mañana tendrán que cancelarlas a altos costos por el mismo tiovivo de las contrataciones y los negociados.

Tenemos una atávica sumisión y actuamos como reinado ampuloso dónde la sucesión en los poderes  es una manera de entender el servilismo.

Castas empotradas en la tradición electorera  son herederos forzosos uno tras de otro con el prurito evidente de enriquecerse, incluso, a costa de la dignidad que habían recibido de sus antepasados .Nada importa. Obtienen en contumacia grandes sumas mensuales con el envilecimiento de los bolsillos de los pobres cafres que pagan su vergonzosa entrega incondicional.

La clemencia de algunos sectores, pocos, por encontrar liderazgos es una manera ingenua de creer que con la sola intención los detentadores del podercito local vayan a resignarse a ceder sus ambiciones.

Una cáfila formada hace algunos años a la sombra de un pérfido liderazgo está en barrena por corruptos. Sacrificaron la decencia por las jugosas consignaciones. No estarán de cuerpo presente  ahora por vergüenza pero por interpuestos siguen serpenteando allí y allá.

No creemos que las cosas mejoren. Sin maquinarias y la bolsa nadie podrá detenerlos.

Entretanto, seguimos viendo cómo  algunos  botines de entidades del estado están al servicio de campañas politiqueras comprando alzafuelles e incensarios perniciosos. Y ahí seguimos sin inmutarnos porque lo que natura no da salamanca no lo presta.