26 de septiembre de 2021
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La soledad del campo.

9 de abril de 2011
9 de abril de 2011

Tenía mucha razón un viejo profesor ya jubilado que ejerció su profesión en el pequeño pueblo de Supía, cuando me dijo que muy pronto dejaría el pueblo para ir a buscar la soledad en la metrópoli bogotana. Yo no entendí al comienzo lo que me quería decir, porque es lógico asociar a los pequeños pueblos con el aislamiento. Pero tenía toda la razón: las ciudades crecen y cada vez más los ciudadanos se convierten en individuos aislados y van rompiendo los vínculos con el conglomerado urbano en la medida que la ciudad se torna hostil y peligrosa.

Se podría pensar que en el caso de Colombia, en donde el pan de cada día es el desplazamiento de miles de campesinos hacia las ciudades, las tierras del campo tuviesen un precio reducido por la mucha oferta que habría de ellas. Pero todo indica que por el contrario, si comparamos esos precios con los que tienen en países como Ecuador, Costa Rica y Brasil, los precios en Colombia, alcanzan hasta cuatro o cinco veces más de las que tienen en los países mencionados. (Portafolio (2011) “El mundo toma medidas por escasez de alimentos; se estudia posibilidad de restricciones a las exportaciones”, 11 de enero de 2011.).   La razón para que estos precios de tierras de precios sean tan grandes, tiene que ver con la flexibilización que existe (y ahora se quiere ampliar) con las unidades agrícolas familiares (UAF), en la medida que el gobierno quiere dar la posibilidad a los grandes empresarios para que accedan a la tierra con el fin de dinamizar la productividad agrícola. El otro factor que también influye está relacionado con la introducción del leasing para la adquisición de tierras.
Las tierras del Valle del Cauca destinadas en su gran mayoría al cultivo de la caña de azúcar tienen los precios más altos en el mundo, a tal punto que  una hectárea de caña cosechada tiene un precio 82% más que China, 75% más que en Brasil, 63% más que en Guatemala, 42% más alto que en Tailandia; 28% más que en Australia y 6% más que en Sudáfrica. El presidente de Procaña, José Vicente Irurtia informó que los precios de la tierra y particularmente en el Valle del Cauca, son de los más elevados del mundo.

Es por eso que se hace necesario de alguna manera, blindar el proceso de entrega de tierras a los campesinos que han sido desplazados y no permitir que las unidades agrícolas familiares se amplíen, porque está claro que en la medida que las tierras se concentran, los precios se elevan y finalmente los productos agrícolas destinados a la alimentación humana, comienzan a escasear de una manera dramática.

La presencia de un Ministro como Juan Camilo Restrepo, puede dar garantías, al mismo tiempo que el director del Incoder, de que no se tendrá la laxitud para entregas de miles de hectáreas a quienes buscan especular con ellas, como fue el caso del doctor Habig Merheg.