18 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La historia se repite

2 de abril de 2011

¿Cómo no solo no se generan enfrentamientos entre los mandatarios sino con actitudes y hasta programas totalmente opuestos los dos mantienen altísimo respaldo de la opinión pública?

Varios componentes tiene este fenómeno:

El primero, que lo que se califica y lo que se aprecia del mandatario que entra es la salida del anterior. En el caso de Uribe el país estaba frustrado por una supuesta ‘política de paz’ que no había llegado a ninguna parte; se enfrentaba la crisis económica más grave que recuerde la historia de Colombia; y la imagen de seriedad y dedicación del recién llegado nos alejaba de la frivolidad de su antecesor, a la cual se atribuía el abismo en que estábamos sumidos. A esto se adicionó muy rápido el ambiente internacional que con Bush y su lucha contra el terrorismo vendió la imagen de que estábamos en la onda adecuada.

Santos a su turno se sintonizó bien con el momento tanto nacional como internacional de que es hora de que se reivindique la prioridad del respeto por los Derechos Humanos. En el campo económico vivimos la bonanza internacional de los precios de las materias primas El cambio de estilo con lo camorrista de su antecesor le dan una primera capa de teflón, puesto que la simple forma de manejarlas produce alivio. Y si a Uribe lo benefició el efecto de la caída de las torres gemelas, el cambio de poder en los Estados Unidos dio vuelo a Santos para orientar al país por caminos diferentes al transitado antes.

Como entonces, los propósitos declarados por el Gobierno están tan cerca del deseo de la población como lejos de poder ser llevados a la realidad. La destrucción y erradicación de las Farc por la vía militar era un imposible como hoy es un imposible la reparación de las víctimas de todos los conflictos y la restitución de 6 millones de hectáreas a más de 400.000 familias. Pero como aspiración y para la buena imagen del gobernante nada más eficiente.

En ambos casos (antes y ahora) se prescinde del análisis del porqué existe el mal que se pretende curar: fracasaron la paz y la guerra porque mientras subsistan nuestros niveles de pobreza, de desigualdad, y de falta de justicia habrá un conflicto social que se expresará en inconformidad, violencia y víctimas. Y esto se mantendrá mientras el modelo de libre competencia opere, pues es claro que mientras quienes tengan un poder superior al de los otros lo puedan ejercer sin cortapisas ni limitaciones, el modelo naturalmente reproduce y multiplica esos fenómenos.

Pero mientras se sigan develando los escándalos de los pasados ocho años y los medios de comunicación tengan interés en vender la imagen de que el camino que transitamos es el correcto, no habrá evaluación alguna ni de cuál es la orientación y el modelo que inspira al nuevo Gobierno, ni qué tan viables y realistas son las medidas que promete, ni hasta qué punto se están cumpliendo o incumpliendo.

Si todo lo anterior lo complementamos con que quienes más se benefician con el modelo son quienes tienen el poder para imponer la idea que éste debe preservarse (medios de comunicación, grupos económicos, caciques políticos, etc.) nada de raro tiene que la historia se repita, o más exactamente que continúe.El Heraldo.