18 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La condena contra Valencia Cossio

4 de abril de 2011
4 de abril de 2011

El ex funcionario fue condenado a 180 meses de prisión, y a pagar una multa de 12 mil salarios mínimos mensuales legales vigentes, equivalente a casi 6 mil 500 millones de pesos. Los magistrados del alto tribunal que llevaron su caso lo encontraron responsable de los delitos de concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito y ocultamiento de documento público. Valencia Cossio fue procesado por los nexos que mantuvo con el narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias don Mario, extraditado a los Estados Unidos, y por excluir de la lista de delincuentes buscados por las autoridades a John Freddy Manco Torres, alias 'El Indio'.

¿Qué significado tiene para la justicia colombiana la condena contra el ex director de fiscalías de Medellín? Uno muy importante: que los magistrados están actuando con responsabilidad. Con esta condena el alto tribunal ratifica su compromiso de luchar por acabar con la corrupción que carcome al país. Porque además con este fallo nos demuestra a los colombianos que la justicia es para todos, y que en Colombia no pueden seguir pelechando los delincuentes de cuello blanco, aquellos que por la importancia de sus apellidos o por su poder político   delinquen sin que nada les pase. Es decir, funcionarios que se sentían intocables, porque nunca pensaron que el peso de la ajusticia cayera sobre ellos, se medirán ahora para prestarse al juego de los delincuentes de comprar la justicia.

Que un funcionario como Guillermo Valencia Cossio haya puesto su cargo al servicio de una organización delincuencial demuestra hasta qué grado las mafias lograron permear, con su poder económico, el aparato judicial colombiano. Esa falta de escrúpulosllevaron al hermano del exministro Fabio Valencia Cossio a aceptar como pago por sus favores una cuatrimoto y 150 millones de pesos. El ex funcionario nunca se imaginó que esa cercanía con hombres que actúan fuera de la ley le iba a costar tan caro. Su nombre quedó en la picota pública como consecuencia de su ambición desmedida,  y por no medir el daño que le podría causar a la credibilidad de la justicia el hecho de mantener oscuras relaciones con personas al margen de la ley.

La condena proferida contra Guillermo Valencia Cossio sienta un precedente importante. Sobre todo porque se convierteen una advertencia para esos funcionarios deshonestos que creen que favorecer a los delincuentes con sus decisiones judiciales no va a tener consecuencias graves para ellos. Es posible que esta condena ayude a enderezar las decisiones de muchos jueces que aprovechan el cargo para enriquecerse dictando sentencias absolutorias contra criminales que los llenan de halagos. Este fallo les envía un mensaje contundente: la Corte Suprema de Justicia está detrás de sus decisiones judiciales. Y no va a permitir que los corruptos sigan arrellanados en sus sillas, utilizando las herramientas que les proporciona  la justicia como una oportunidad para coronar sus sueños de obtener dinero valiéndose de la representatividad de sus cargos.

Casos como el de Guillermo Valencia Cossio no deberían obtener beneficios judiciales como casa por cárcel y rebaja de penas. La condena debería pagarla completapara que sirva de escarmiento a quienes teniendo la obligación de administrar justicia a nombre del Estado permiten que los delincuentes manejen a su antojo las decisiones que en derecho deben tomar.  El condenado queda con un Inri funesto para su hoja de vida: transigió con la delincuencia. Ni siquiera la coartada que utilizó en el sentido de que estuvo en Pereira cumpliendo una cita amorosa en un motel le sirvió para desvirtuar los cargos en su contra. Lo que hizo en esa ciudad fue cumplirle una cita al delincuente que sacó de los listados judiciales, para recibirle el dinero convenido por ese favorcito.

¿Podrá un hombre como Guillermo Valencia Cossio tener tranquilidad al saber que ha perdido su libertad por haberse prestado para que delincuentes reconocidos no fueran incluidos en la lista de los más buscados? ¿Con qué moral podrá reclamarles a sus hijos cuando cometan actos de corrupción como el que él cometió? Cuando los principios se venden, la sociedad entra en crisis. Y Guillermo Valencia Cossio vendió sus principios morales para obtener una ganancia económica que lo llevó a la cárcel. Ahora no podrá mirar directo a los ojos a sus hijos. Aunque, como es de suponer, les dirá que fue un perseguido por la justicia. Y que es inocente del delito por el cual fue condenado. Habla mal de la moral de un hombre llamado a administrar justicia, que caiga por ambición desmedida.