8 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La amistad, base de los negocios.

24 de abril de 2011
24 de abril de 2011

Muchos insisten en los costos de oportunidad, en aprovechar las corrientes que estén indicando los mercados, en la rotación y en la venta de inventarios y de cosechas al futuro, en desarrollar estrategias a corto mediano y largo plazo, en efectuar alianzas estrategias, en aprovechar el posicionamiento de marcas, en fin, en un sinnúmero de alternativas y de modalidades para efectuar operaciones comerciales que redunden en beneficio del crecimiento de las utilidades del negocio propiamente dicho.

Siendo todo ello importante, la cultura milenaria oriental está volviendo a lo sencillo, a lo fundamental, a lo práctico. No se requieren inclusive grandes ventajas competitivas, enormes ganancias, posibilidades crecientes en alternativas y en productos, todo ahora se fundamenta en desarrollar un entorno de gran amistad, afecto, cariño, solidaridad y muestras de aprecio para disparar la plataforma de lanzamiento a la consolidación de negocios de diverso calibre.

Se reclama por parte de la cultura China, por ejemplo, en este vertiginoso auge de sus mercados a nivel continental, que las personas que negocien, hayan hecho primero acercamientos, hayan celebrado mesas de trabajo en un ambiente muy familiar, hayan reconocido sus caras, sus vidas, sus antecedentes, y ante todo que efectivamente se conozcan y se tengan confianza entre sí. De otra manera es casi imposible generar oportunidades de negocio. No importan que sean vecinos, que tradicionalmente hayan sido aliados, que los respalde un género de antecedentes importantes. Solo hay negocios si hay, en principio, una buena relación.

Es más, si en estas primeras de cambio no ha existido química entre los futuros socios de negocios, o de empresas, naturalmente, las cosas por determinación impostergable no van para ningún camino.

Algunas empresas y empresarios colombianos han adoptado este sistema de darle prelación primero a la amistad y luego, por añadidura, las demás cosas vendrán. Aplicando este principio fortunosos empresarios del turismo en nuestro país, han sido exitosos y lo seguirán siendo, indudablemente. El negocio es importante para ellos, empero, si con quien van a adelantar conversaciones no les infunde tranquilidad y buena "vibra", todo lo desechan, tranquilamente.

Así las cosas, vale más ser un buen amigo, más que un hermano o un aliado estratégico, para iniciar la construcción de negocios. Esta fórmula está primando antes que valores consanguíneos, de vecindad, de fraternidad, de compañerismo o de tradición.

Ser amigo, se impone, pues, por su esencia, como requisito indispensable para construir con base en la amistad la plataforma básica de los negocios, en estos turbulentos tiempos de globalización, caracterizados por la desconfianza, los vaivenes bruscos de los mercados y los tsunamis bursátiles que descontrolan, a diario, hasta las más poderosas economías y mercados de bolsa del globo terráqueo.