26 de septiembre de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Hay que defender a EPA de la rapiña

28 de abril de 2011
28 de abril de 2011

¿Acaso no se tenía información suficiente sobre la débil cultura de pago de servicios en estas dos sociedades? Las cifras lo dicen todo. Según revelaciones de este diario, el primer año de operaciones dejó, en estas dos comunidades pequeñas, una cartera de $3.315 millones, sin hablar de los demás detalles de este negocio que ya conoce ampliamente la ciudadanía a través de La Crónica del Quindío.

¿Es EPA una empresa de excelentes resultados, eficiente, líder en el concierto nacional para decidirse a abrir negocios como los de Magangué y Tumaco? ¿Por qué razón la empresa más grande e importante de latinoamérica en prestación de servicios públicos, EPM, no se le midió a estos dos negocios? Se sabe que en Tumaco hubo una licitación y que en Magangué llamaron a EPM para que asumiera el contrato que dejó la quebrada empresa de los Nule, Aguas Kapital, pero los rechazaron.

Lo que se hace evidente es que el señor Alberto Ríos Velilla, uno de los socios de Servigenerales, es el responsable de llevar de cabestro a EPA a esos negocios, por la experiencia que tiene nuestra empresa y, seguramente, para cerrar definitivamente su relación con Armenia y poderse quedar con el negocio del aseo de esta capital.

Todo esto nos hace poner en la mesa la siguiente reflexión. Si el negocio de aseo, agua y alcantarillado es ‘tan bueno’ en Magangué y Tumaco, ¿por qué el aseo de Armenia (donde hay una excelente cultura de pago) se lo entregamos a un concesionario?, y ¿por qué, el gerente de EPA está pensando en entregar también la mitad del negocio de agua y acueducto al señor Ríos Velilla, primo y socio de los Nule? En otros términos, acudimos como concesionarios en pésimos negocios (Tumaco y Magangué) y entregamos en concesión excelentes negocios (aseo, acueducto y alcantarillado de Armenia). Aquí, sin duda, hay gato encerrado. El señor Ríos, en complicidad con el gerente de EPA y la propia alcaldesa de Armenia, nos llevan de cabestro a la ruina.

Si la alcaldesa y el gerente de EPA logran conformar una nueva empresa mixta, que reemplace a EPA, donde esta pone el 50% del capital y un grupo privado el otro 50% para operar los servicios de agua, alcantarillado y aseo, veremos hundir la ciudad en el más horroroso caos de prestación de estos servicios básicos. Es decir, lo que construyeron nuestros abuelos y padres con tanto esfuerzo, se irá por las hendijas subrepticias de la corrupción.

Es extraño, pero ante las denuncias serias y responsables que ha hecho La Crónica del Quindío sobre este tema, lo que vemos en Armenia, de parte de sus políticos, de sus instituciones gremiales y cívicas, es un silencio absoluto, que linda con la complicidad. No conozco todavía a un solo concejal de la ciudad que haya levantado su voz contra este proyecto que frenará aún más nuestro pobre desarrollo, negocio que no es más que esa rapiña que se nota en el país, por parte de algunos empresarios vivos de quedarse con los buenos negocios de los servicios públicos, como el de Armenia. Tampoco conozco ningún gremio o entidad cívica que se haya pronunciado.

¿Dónde están los concejales, dónde el sindicato de EPA, dónde los gremios y el comité intergremial? Es urgente un foro de todos los actores, incluyendo los periodistas, porque esta ciudad que amamos nos llama a defenderla. Los que nacimos y queremos esta ciudad estamos en la obligación moral e histórica de protegerla de la rapiña que se agolpa en nuestra principal empresa. Crónica del Quindío.