28 de septiembre de 2021
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“Estamos dispuestos a negociar con las fuerza políticas”: Ollanta Humala

11 de abril de 2011
11 de abril de 2011

“Nosotros estamos dispuesto a ampliar, hacer una gran mesa de gobierno con todas las fuerzas políticas, sociales y laborales que quieran trabajar con nosotros”, señaló al ser consultado de un posible acercamiento con Perú Posible en el canal 4.
“Saludo al pueblo peruano por este comportamiento democrático, de haber hecho una fiesta de  este proceso electoral. Agradezco la confianza del pueblo peruano por habernos apoyado masivamente que hoy  nos pone en una segunda vuelta”, agregó en sus primeras palabras tras los resultados a boca de urna y conteo rápido.
Asimismo dijo que estar dispuesto a hacer modificaciones a sus propuestas de su plan de gobierno con tal de lograr consensos políticos con otros partidos. “Primero es el Perú y en ese sentido nosotros vamos a conversar con todas las fuerzas políticas que quieran sumarse a esta gran transformación”, dijo.
Humala felicitó a todos sus rivales políticos por la labor que realizaron en sus campañas proselitistas y indicó que “granó la democracia, ha sido un tema de candidatos bastante competitivos, pero el pueblo peruano ha decidido y hay que respetarlo”.

Ganó Humala y va con la hija de Fujimori a una segunda vuelta

El líder de la izquierda nacionalista se impuso con comodidad, pero no alcanzó el 50% de los votos. Deberá ir al balotaje, el 5 de junio, con Keiko Fujimori, la primogénita del ex presidente que está en la cárcel por crímenes de lesa humanidad.

PorPablo Biffi
Lima. Enviado Especial
Clarín, Buenos Aires

Cinco años después de su primera candidatura presidencial, el líder nacionalista Ollanta Humala volvió a imponerse en una primera vuelta electoral con el mismo porcentaje de votos que en 2006: según un conteo rápido de la encuestadora Apoyo –realizado sobre las actas y con un margen de error de menos del 1%–, el ex teniente coronel y aspirante de “Gana Perú” obtenía el 31,5 por ciento de los votos . La duda que se había planteado sobre quién disputará con él el balotaje del 5 de junio, se despejaba a favor de Keiko Fujimori, de “Fuerza 2011” e hija del encarcelado por delitos de lesa humanidad y ex presidente, Alberto Fujimori.

Para este conteo rápido, Humala tenía el 31,5%, Keiko el 23,8% y el ex ministro de Hacienda y millonario Pedro Pablo Kuczynski entraba en tercer lugar, con 18,9%.

Ya fuera de la pelea había quedado el ex presidente y candidato de “Perú Posible”, Alejandro Toledo, con porcentajes que oscilaban entre el 15 y el 16%, pese a que hasta hace apenas un mes y medio encabezaba las encuestas con cerca del 28%.

Estos resultados echaron por tierra los deseos del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien en los últimos días insistió en que votar en un balotaje entre Humala y Fujimori era tener que elegir entre “el cáncer y el sida”. El llamado desesperado de último momento que hizo el jueves para que los peruanos voten por Toledo –como una forma de evitar lo que las cifras de hoy parecen confirmar– no sólo no alcanzó, sino que el ex ministro de Hacienda relegó a Toledo al cuarto lugar.

“Abro las puertas a todos”, dijo anoche Humala, ya apuntando al balotaje.

El líder nacionalista no descartó, en un diálogo por TV, que, como señalan algunos rumores, logre un acuerdo con el partido “Perú Posible” del ex presidente Toledo.

Pero la gran pelea ahora será entre dos candidatos que generan más incógnitas que certezas.

Uno, Humala, con sus contradicciones ideológicas, su pasado de militar que se levantó en armas contra Fujimori en octubre de 2000, que llamó a acabar con el gobierno de Toledo en 2005 y con un hermano preso, Antauro, que provocó una asonada militar que dejó al menos cuatro muertos. Y con las dudas que genera en materia económica, como defensor a ultranza de la revolución bolivariana de Chávez en 2006 y este “modelo 2011”, que tiene en cambio al Brasil de Lula como país a imitar, según se cansó de aclarar.

Otra, Keiko, con quien los peruanos parecen parecen haber olvidado los años de oprobio del régimen de su padre, con persecuciones de opositores, masacres de inocentes, corrupción desbocada y un insoportable acoso sobre la prensa que no aceptaba sus sobornos.

La hija de Fujimori no es una cara nueva en la política, sino la continuidad de un modelo populista que inició su padre con el autogolpe de abril de 1992 y que quedó trunco en 2000, cuando el ex presidente se fugó al Japón, acosado por las movilizaciones populares que exigían su renuncia. La cárcel es hoy su lugar, desde donde diseñó la campaña de su hija, una incógnita a la hora de gobernar, tanto como Humala.

Ambos, con todo, representan un voto de protesta contra los políticos tradicionales, que en estos diez años de crecimiento económico continuo no han sabido, no han podido o no han querido incorporar al modelo a decenas de miles de pobres y expulsados.

Ahora, quedará por ver qué hará esta sociedad, tradicionalmente conservadora: si se arriesgan al cambio con Humala o se quedan en las aguas conocidas del fujimorismo: el populismo y el liberalismo económico.

Es posible que el presidente Alan García y su partido, el APRA, vuelvan a jugar un papel clave: en esta primera vuelta apostaron por Kuczynski, debilitando a Toledo y permitiendo que ese voto del centro se divida por dos: una jugada que a todas luces consolidó a Keiko en segundo lugar y despertó las viejas sospechas de una alianza subterránea entre el “alanismo” y el fujimorsmo.

La misma alianza que en 1990 permitió que el ignoto Alberto Fujimori derrotara a Mario Vargas Llosa, representante del neoliberalismo económico de entonces, en el balotaje.

Es apresurado decir qué pasará en la segunda vuelta del 5 de junio, pero el juego de apoyos comenzará hoy mismo, aunque no es claro que eso se traduzca en un realineamiento de votos, en un país en el que los personajes pesan más que las ideas.

Tanto Keiko como Huamala insistieron en votar por el candidato que permita continuar con el crecimiento para que pueda redistribuirse de manera equitativa. Ahora, habrá que esperar hasta junio para saber a qué apuesta esta sociedad.