22 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

En Venezuela: ¿libertad de prensa o miedo a decir las cosas?

3 de abril de 2011

Quienes hemos visitado Caracas y recorrido sus calles, hemos podido observar por televisión, leer en la prensa o escuchar en la radio fuertes críticas a la gestión de gobierno del mandatario, acompañadas de multitudinarias marchas que desnudad una realidad social y económica que tiene al país en “cuidados intensivos”

El ambiente es de tal tensión, que se percibe de entrada su politización y polarización. A simple vista da la impresión que la libertad de prensa está garantizada y se ejerce.

Sin embargo, durante la administración Chávez las estadísticas que poseen las organizaciones que fuera de Venezuela trabajan en favor de la libertad de prensa, advierten que las denuncias de agresiones contra periodistas y contra instalaciones de medios de comunicación por parte grupos “populares" insatisfechos con las criticas que se le hacen al gobierno va en aumento.

Organizaciones internacionales como Reporteros sin Fronteras, Freedom Hosue, Human Rights Watch, Amnistía Internacional o la Sociedad Interamericana de Prensa, han alertado al planeta sobre el deterioro de la libertad de prensa en Venezuela, agravado por el retiro de la concesión a Radio Caracas Televisión.

A ante estos cuestionamientos del exterior, la respuesta del Gobierno Chávez es que hay una campaña internacional contra Venezuela coordinada desde Washington.

Los profesionales de la comunicación en Caracas y otras ciudades afirman –cuando pueden hablar de la situación que padecen-  que hoy los mecanismos no permiten decir que no hay libertad de expresión, pero tampoco hay plena libertad.

Lo que sí es evidente, y algunos sectores de la opinión pública reconocen es que hay mecanismos que están afectando el ejercicio independiente del periodismo.

Como si fuera poco, desde el 2005 la reforma al Código Penal aumentó las sanciones para los delitos de prensa, y en particular los de injurias, calumnia y difamación de una personalidad pública.

Además, en diciembre de 2005 se promulgó la ley de resorte o la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión que estableció limitaciones al trabajo informativo.

Por ello, algunos periodistas en Venezuela –después de esta barrera impuesta a la profesión- advierten que “la libertad de expresión no solo es poder decir las cosas sino que no los persigan por decir cosas”

Una situación que a la luz de la lógica de los principios universales del periodismo que son la objetividad y la búsqueda de la verdad, dejan serios interrogantes si el presidente Chávez es merecedor de un premio  por su aporte a “la comunicación popular” o por el contrario, lo más sano y saludable hubiese sido no aceptarlo para que todo “quede en casa” y no se levanten más voces de rechazo que aplausos por el galardón. El tiempo tiene la palabra. A propósito de este comentario.
Usted que piensa. [email protected]