3 de marzo de 2021
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Desde el Quindío

30 de abril de 2011
30 de abril de 2011

Sandra Paola Hurtado es la vedette. Sus encantos físicos sumados a una simpatía, para algunos fingida, la ha puesto en la cresta de la popularidad.

Se arriesgó a asumir de frente  una misión que en un principio fue descalificada por el sumun del periodismo regional, el cacao ficticio del coctel, pero sin importarle esto o aquello, poco a poco de la mano del calumniado representante Giraldo y de su sobrino Toto ha ido calando… porque ¡de no haber más!.

Su origen en la más hirsuta politiquería liberal le ha dado un reconocimiento en las bases donde se mueve como pez en el agua. Le aprendió al carrielismo su entrañable cuna.

Si bien Luz Piedad Valencia, su mentora y madre putativa, hoy la mira con recelo y le toma prudente distancia,  más por orgullo que por otra cosa,  cederá   al final a sus requiebros por haber logrado  en poco tiempo hacerse al espacio que ha dejado  Belén Sánchez. A la postre nada interesa un rifirrafe cualquiera si de votos y pragmatismo es de lo  que se trata y si además  las alianzas, perversas o no, son  las que  juntan a  los políticos.

Las verán más temprano que tarde de la mano de la impenitente senadora Amparo Arbeláez Escalante, la dueña del balón, a la que le interesa quedarse con la jefatura absoluta del partido liberal, ver a sus dos aliadas en circunstancias electorales apoltronadas en sus sillas del CAM y el CAD y consumar su anhelada reelección.

Sandra Paola Hurtado no tiene de por medio ahora enemigos de la talla de Anuar Oyola, por razones obvias de la desautorización que le hiciera su empresa de Apuestas  para no participar a su nombre en política y porque de paso qué más da si sus económicos  intereses ya no tienen un enemigo de la talla de Gildardo Ceballos, quien acechaba como hiena en  amenaza, no sobre  los intereses del departamento, sino el de sus bolsillos.

Y ahí va Sandra Paola. Se convirtió en la virtual gobernadora aunque nadie sepa qué piensa sobre el departamento y no se tenga idea de su visión del desarrollo regional. Para ser sinceros eso es lo de menos.

Julio César López, por su inexperiencia política, no podrá dejar en su mullido sillón del piso 19 un sucesor de sus afectos, la acuciosa senadora lo mira con desdén y como aliado electoral apenas quedará en el fúlgido recuerdo por   haber engañado y traicionado a Toñito Restrepo y empequeñecerse en el olvido con la vieja pretensión de hacer de Belén Sánchez por tercera vez gobernadora.

Qué más hay. Hasta los más escépticos advierten que Sandra Paola Hurtado será la próxima gobernadora, se  está engullendo la política regional.

Si la eligen nada pasará. Todo será igual. Tendremos un gabinete con la milimetría de la politiquería parroquial y dentro de  menos de cinco años estaremos nuevamente hablando de Emilio Valencia, Nacho Gallego, Apuestas Ochoa, Amparo Arbeláez, Atilano Giraldo, porque ya nadie recordará quiénes fueron Julio Cesar López, Juan Camilo Londoño o el bobazo de Néstor Jaime Cárdenas. De paso la flamante mandataria Hurtado Palacio tendrá un lastimero pero generoso reconocimiento para con Libardo Taborda quien le dejó  en bandeja la gobernación al haberle otorgado la ventaja de ponerle como contrincante a Belén Sánchez. Alguna vez tendría algo para agradecerle.

Seguramente Sandra Paola terminará su gestión con un aparatoso  déficit presupuestal, alegando legitimidad para dejar sucesor y postularse a la cámara de representantes.

El Quindío seguirá siendo el departamento con más alto grado de desempleo, la caficultora desaparecerá en su totalidad, el comandante de la policía hablará de microtráfico, la prostitución y la drogadicción subirá a niveles insospechables y el turismo seguirá siendo una quimera. De lo que si no cabe duda es que Sandra Paola Hurtado entrará soltera a la gobernación y soltera saldrá  para desdicha y desazón de quienes la han considerado  novia platónica o  genuino amor verdadero aunque sea a muchos a quienes haya arrebatado lagrimas a montones sin piedad .