24 de junio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Desde el Quindío

20 de abril de 2011
20 de abril de 2011

En el departamento del Quindío, especialmente, los directivos de las EPS están convencidos que son intocables y que su trabajo es despreciar a sus afiliados a sabiendas de que sus salarios los obtienen precisamente de esas personas que desdeñan.

Son todos sin excepción.

Pero la más curiosa se ha  presentado en los últimos días con un petardo que denominan Coomeva EPS. Es triste el desfile de los pacientes por unas vetustas y desvencijadas oficinas que sirven de consultorios en el sector de El Bosque.

No sólo las adecuaciones físicas son deplorables sino el componente inhumano de secretarias y demás que miran por debajo del hombro a ancianos, niños  y cuanto pobre ser  desfila en medio de la insolencia.

No atienden. No saben dar explicación de nada y sobre todo ocultan el nombre de los poderosos directivos donde presuntamente se pueden alegar las iniquidades que allí son de cotidiana ocurrencia.

Se identificó una gerente con el nombre de Olga Patricia Benjumea, que se niega sistemáticamente a atender los reclamos de los quejosos. No pasa al teléfono y se esconde cuando la requieren.

Existe un movimiento de desvinculación de la tal Coomeva EPS, nido de despreciables, atentadores contra los elementales derechos humanos, como decisión razonable  por la insostenible  situación de unos descarados usufructuarios de la desgracia ajena.

Buscar una atención en Coomeva EPS es un imposible técnico.

LAS EXIGENCIAS DEL OBISPO

El obispo de esta grey y sumiso rebaño, Fray Fabio Duque Jaramillo, ha rebasado todas los límites de la pedantería.

Fray Fabio, a quien no le cabe la vanidad de  papa en la mitra, optó ahora por prohibir las participaciones artísticas en las iglesias de personas que no hayan pasado por conservatorios.

Al obispo, de una elite inmarcesible, no le sirven los coristas forjados en el cotidiano cantar sino que deben demostrar ante el “vaticano” local que son sobresalientes en opera, zarzuela y presentar certificado de idoneidad conservatorial.

Si alguien se atreve a llevar un músico de los de Adecol, que han transitado por medio siglo con sus guitarras al hombro, para que amenicen un matrimonio, bautizo o confirmación, o por cosas del destino contratan a Darío Gómez para un ritual de difunto, se tendrán que ir con la música para otra parte porque la bula de Fray lo prohíbe terminantemente.

Ahora no sólo los fieles migran a otras confesiones por las larguísimas homilías del dueño del discurso en la iglesia parroquial, sino porque la larga lista de prohibiciones son difíciles de comprender y de atender.

Un pastor tiene el deber de arrimar ovejas, pero con la mala suerte del Quindío donde mandaron a un pretencioso y encumbrado obispo, prohijaron 360 garajes con dispensadores de favores para que con el recurso del diez por ciento garantizarles la salvación en la vida eterna.

Se jodió Gilberto Montalvo Jiménez quien  había dejado como testamento que el día de su incineración llevara la voz cantante Jorge Eliécer Orozco.

Están perdidos los pobres católicos quindianos con tanta exigencia y fútil protocolo sacramental.

Es tan proverbial el orgullo de monseñor Fabio que a sus terrenales primos de Armenia les dejó la cena de navidad servida. No están a las alturas del olimpo franciscano.

EL NUEVO PELOTÓN DEL CORONEL

Así de sencillo.

El coronel de la policía tiene en el Quindío un nuevo pelotón a su disposición y dentro de las necesidades del servicio.

Luis Enrique Roa Merchán, se ha ganado el afecto de algunos sectores de la sociedad por su temple e inmisericorde lucha contra el microtráfico.

Dentro de lo más sobresaliente de su gestión de más de un año en la región es haber detectado que Montenegro está en las garras de los traficantes y   se dio cuenta de que la policía no servía allí después de 12 meses y decidió cambiarla. Es muy ágil el oficial para tomar determinaciones.

Pero el nuevo regimiento del coronel está compuesto por los reporteros judiciales que día a día deben acudir presurosos a la orden perentoria del jefe de la policía sin que medie salvedad alguna porque ah! caro que les costare.

Roa  (así le llaman sus superiores)  tiene fama de regañar sin ninguna compasión a los reporteros.

La última perla fue una “vaciada” que les metió a algunos que se quedaron en una rueda de prensa que citó de urgencia en el aeropuerto El Edén.

No contento con incumplirles el horario y hacerlos ir para la pendejada de lanzar una campaña de seguridad en Semana Santa les embutió una reprimenda de padre y señor mío.

Roa cree a pies juntillas que tiene una nueva servidumbre, en este caso los reporteros judiciales, que deben acatar sus llamados a la hora que  determine y con la gruñida  de sobremesa.

Los periodistas serios lo primero que desechan o tiran al cesto son las versiones oficiales vengan de donde vinieren.

Habrá que hacer un debate público sobre el trato inadecuado de algunos heliotropos para con la prensa y determinar cuáles son las relaciones respetuosas, por supuesto, que deben existir entre periodista y fuente.

Entretanto, que sigan corriendo cada vez que el coronel llame para dales la “chiva” de esa manera seguirán recibiendo tratamiento de mandaderos, con respeto por los mandaderos.