26 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

De periodismo y otras cosas

7 de abril de 2011
7 de abril de 2011

Los miran con desprecio, toleran, más nunca los respetan.

Los politiqueros han diseñado una estrategia barata y corrompida de cooptar a alzafuelles que circulan cualquier hoja despreciable o gritan estentóreas y ridículas vociferaciones.

El nivel intelectual es bajo y por ende así les tasan el ridículo precio. Pero aún les salen gratis porque algunas agencias del estado procuran pauticas miserables del erario, reparten  el mísero botín, con el visto bueno del padrino político en camino de exaltación.

Adulan al benefactor sin detenerse a pensar que no hay nada más pecaminoso para el periodista que saberse subalterno u objeto de cambalache del interesado o simulado  mecenas.

Los hay de varios precios.

A unos los llevan a juntas directivas para ponerles tapaboca. Cuando por desgracia una de esas entidades está en la lupa de alguna investigación tienen que, en soberbia iniquidad,  callar a costa de la información.

Les miman a sus amadas con canonjías y les dispensan carros o cualquier otra bobadita de esas difíciles de identificar. Uno de estos sujetos  se quejaba de algunos funcionarios públicos de bajo salario que en menos de lo que canta un gallo adquieren vehículos y chalets. Pero no advierte que su patrimonio ha tenido derroche exponencial sin saberse de dónde y por qué.

Los hay también a los que les otorgan crédito profesional por grabadora en mano a razón de cincuenta mil pesos “entrevista”. (El que peca por la paga o paga por la peca).Los politiqueritos que les dan ese tratamiento también son de la misma estofa. Ruines y malcriados.

En fin, hay de todos los valores. Los hay en remate a dos por uno, for sale, en rebajona.

Malhablados, no se interesan por leer, nivel académico y cultural rayano por lo bajo. Son a la escritura lo que Julio Iglesias a la canción.  Estatura moral despreciable.

Se destacan algunos, muy pocos, que sienten vergüenza ajena y que viven en medio de las dificultades pero con dignidad.

Se salvan esas mujeres periodistas, todas sin excepción, que cultivan el decoro y ni se venden ni se compran.

Mientras llegan las nuevas generaciones es el momento de que de una vez por todas haya valentía para reflexionar y entender que la responsabilidad de tanta corruptela es compartida por una logia de periodistas venales y corrompidos.

No todos los deshonestos son solitos responsables, hay otros, como muchos medios y sus correspondientes periodistas, que hacen parte de la lujuria encandecente de las indelicadezas.

Mientras llega el día del juicio electoral el 30 de octubre las gentes no tendrán de dónde alimentar su información porque la vergüenza es general.