18 de septiembre de 2021
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Universidad de Caldas completa cinco semanas en paro

30 de marzo de 2011
30 de marzo de 2011

El año académico no empezó bien en la Universidad de Caldas. Desde hace más de un mes, un gran número de estudiantes y docentes decidieron interrumpir el calendario programado de clases para protestar por algunas decisiones tomadas por las directivas del centro educativo.

El problema comenzó en agosto del año pasado cuando el Consejo Superior se reunió para replantear la tabla de matrículas. Luego de cuatro meses de análisis y discusiones, se tomó la decisión de cambiar los requisitos que se exigen a los estudiantes para calcular el pago de la matrícula.

Antes, sólo se exigía una declaración juramentada y un certificado de ingresos para determinar el valor que cada estudiante debía pagar. Con las modificaciones, se añadió el registro de servicios públicos y recibos del colegio donde estudió el alumno. Bajo el modelo de cobro anterior, un 70% de los estudiantes estaban exentos de pagar. Con los nuevos parámetros, la idea de las directivas es bajar ese porcentaje a un 17% y lograr más recursos para la universidad provenientes de familias que podrían pagar un poco más.

La propuesta, aprobada por el Consejo Superior, no cayó muy bien entre los estudiantes que se organizaron en un movimiento para protestar y pedir la derogación de la medida. Con el paso de los días, se sumó un grupo de profesores para reclamar por el régimen al que pertenecen los docentes ocasionales.
Juan Carlos Martínez Botero, representante de los estudiantes ante el Consejo Superior y estudiante de la carrera de Derecho, explicó que con las modificaciones aquellos estudiantes de bajos recursos que pagaban entre $60.000 y $70.000 ahora tendrán que cubrir una matrícula por encima de $450.000.

Tras la visita del viceministro de educación Javier Botero al campus para dialogar con los distintos estamentos de la universidad, se planteó no afectar a los estratos 1 y 2 del sisbén con las medidas y seguir subsidiando a estos alumnos. Para Botero, el problema se concentra en el estrato 3, pues muchos de ellos pertenecen a familias con muy bajos recursos que no podrían cubrir esos precios de matrícula.

En un comunicado, el Consejo Superior anunció que “en vista de que no se acató el llamado a iniciar clases y demás labores misionales, se buscan otros mecanismos para garantizar el funcionamiento normal de la U. de Caldas”.

Este miércoles se llevará a cabo otra reunión entre las directivas y los estudiantes con la esperanza de avanzar en la discusión y evitar que la universidad siga bloqueada.