19 de septiembre de 2021
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Una fuerza 60 veces más poderosa que la bomba atómica de Hiroshima

12 de marzo de 2011
12 de marzo de 2011

Lo que sucede, explica a Clarín la doctora Nora Sabbione –jefa del Departamento de Sismología de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata–, es que “debajo de la litósfera –la placa rígida de superficie que tiene una profundidad de 80 a 100 km– hay material caliente que tiene la capacidad de fluir lentamente. Ese material hace que la corteza se rompa en lo que conocemos como placas tectónicas”. La fricción entre las diferentes placas o la subducción –una se introduce por debajo de otra– provoca un terremoto y este, a su vez, un tsunami. Ese choque liberó ayer 60 veces más energía que la bomba atómica arrojada en Hiroshima, explicó Rodolfo del Valle, jefe de Ciencias de la Tierra del Instituto Nacional Antártico.

Lo que ocurrió ayer, según la experta, es que “ la placa del Pacífico se introdujo por debajo de la placa norteamericana provocando un sismo de enorme magnitud ” en el fondo del océano. El terremoto de ayer fue registrado por la estación sismológica de La Plata, 5 minutos después de las 3 de la madrugada, a 24.4 kilómetros de profundidad. “Durante las 11 horas posteriores de ocurrido el evento principal, se produjeron 85 réplicas de magnitudes mayores o iguales a 5.0 ”, precisa el organismo.

“Esa variación –señala Sabbione, doctora en geofísica– hizo que haya un movimiento muy brusco de una masa muy grande de agua” que se desplazó generando el tsunami.

La velocidad de propagación de un tsunami, en promedio, es de 700 kilómetros por hora . Más o menos la velocidad de un avión comercial. “Cuando la altura de la masa de agua es profunda, las olas son pequeñas, pero cuando va llegando a la costa, la energía que va viajando se transforma en una ola gigante”.

Esa masa de agua –explica– no arrasa, sino aplasta. “Se trata de una columna de agua que viene propagándose por el océano y en la costa hay una retracción, toma altura y cae con enorme fuerza sobre la tierra ”. La altura de las olas es muy variable. “La más alta fue de 30 metros y ocurrió durante el terremoto de 1960 en Chile, el más grande registrado”.

Sabbione aclara que el Pacífico es una zona clave por varios motivos. “La placa del Pacífico, que prácticamente tiende a ser cada vez más pequeña, se está introduciendo por debajo de los distintos bordes”, lo que provoca los sismos. A eso hay que sumarle que sus costas tienen una pendiente muy importante, lo que agrava la magnitud de los tsunamis porque la masa de agua choca con el talud continental y se eleva más.

El planeta cuenta con una red global de instrumentos que transmiten en tiempo real lo que sucede en la corteza terrestre. Pese estos avances científicos, los métodos actuales son imprecisos y faltan instrumentos adecuados para predecir con exactitud un terremoto.

“ No podemos ver dentro de la corteza terrestre, es un proceso caótico ”, explica el sismólogo y geofísico alemán Michael Weber, del Centro de Investigaciones Geológicas de Potsdam. “Hay que entenderlo así: si se dobla una viga de madera, tampoco se sabe en qué momento se va a quebrar”.

Por ahora sólo se pueden estimar probabilidades, señalan los expertos. Se sabe dónde se acumula tensión entre las capas tectónicas, pero no se puede dimensionar esta situación para determinar cuándo se producirá el sismo. La naturaleza sigue siendo impredecible.