22 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Plata o Plomo

6 de marzo de 2011

El anunciado “boom” minero en Colombia recae en buena medida en la explotación de oro. La crisis económica del norte ha disparado la cotización del oro en el mundo, por lo que se convierte en una gran oportunidad para grandes o pequeños inversionistas. Por ello, en nuestro país encontramos a grandes compañías mineras internacionales gestionando proyectos y paralelamente un crecimiento de la minería a pequeña escala legal, informal e ilegal (sin autorización).

Toda oportunidad tiene oportunistas que, valiéndose de conductas ilegítimas, tratarán no sólo de aprovecharla,sino de extraerle hasta el último centavo. Las FARC, las Bacrim de urabeños y rastrojos han encontrado en este negocio la posibilidad de abandonar, mientras dure la fiebre, el riesgoso y costoso narcotráfico, para remplazarlo por la explotación ilegal de oro. Esto no es más que el enriquecimiento salvaje, sin contemplación alguna con el medio ambiente y con la población a la que someten con su acostumbrado POP (plata o plomo).

Mientras los narcotraficantes de toda calaña (FARC, BACRIM y otros) ven en el oro no sólo la oportunidad de obtener rentas, sino una magnífica ocasión para lavar sus activos bañando en oro sus fortunas para dar la apariencia de la anhelada legalidad, INGEOMINAS se queda impávida, complaciente o es cómplice en muchos casos de esta criminal depredación.  Existe un cartel de tierras entronizado en el INCODER, el IGAC y las oficinas de instrumentos públicos y registro, en la minería también lo tenemos infiltrado en INGEOMINAS.

¿Cómo evitar que a punta de pistola o de dinero logren estos grupos capturar para sí parte de este negocio?

Los empresarios del crimen obran con la lógica del costo beneficio, la minería ilegal ofrece un espacio importante de beneficios a bajo costo pues no se pagan regalías, ni se hacen inversiones en seguridad, protección social del minero o mitigación del daño ambiental.

Combatir la minería ilegal parece ser el camino evidente, sin embargo, podemos cometer dos errores: 1) perseguir mineros, gente extorsionada por la fuerza y la pobreza y no a los criminales y 2) olvidar que también detrás de lo legal se esconden los señores de la guerra.