24 de septiembre de 2021
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Justicia a domicilio

9 de marzo de 2011

En la medida en que los comprometidos dispongan de mayores recursos, y sean de esos delincuentes que llaman “de cuello blanco”, con  poderosos padrinos e influencias en los altos círculos del poder, nada hay que temer.

Si hasta el propio fiscal general de la nación – léase Guillermo Mendoza Diago – acudió solícito a su dorado exilio en Miami para escuchar sus declaraciones, qué pueden esperar el resto de colombianos que aspiran a lo que con tanta pedantería algunos denominan “pronta y cumplida justicia”.

Los Nule, provenientes de una familia siempre poderosa y entroncada con los altos círculos políticos y económicos, son en la actualidad los mejores exponentes de aquel refrán que en ellos tiene cabal cumplimiento: la justicia sólo es para los de ruana.

Pueden los máximos organismos judiciales del país – Procuraduría, Fiscalía, Contraloría, Corte Suprema de Justicia – explicarles a los colombianos por qué este procedimiento excepcional a favor de quienes defraudaron la confianza en ellos depositada y se apropiaron de dineros públicos que son sagrados ? Y no de cualquier pequeña cantidad sino de miles de millones de pesos.

Y no es que puedan darla sino que tienen  la perentoria obligación de presentarla  a sus conciudadanos, quienes entre asombrados y ofendidos, observan el deprimente espectáculo de esta justicia a domicilio y gusto de los encartados.

En cual país del mundo se les permite a unos sindicados como los Nule, no sólo que salgan del territorio impunemente sino que los jueces e investigadores acusan presurosos y sumisos a oírle s sus explicaciones, en algún intervalo de su ostentosa vida en Miami ?

Sólo en Colombia se dan esos exabruptos, mientras a los delincuentes comunes a veces los dejan podrir en las cárceles sin que se les haga juicio y les decidan su libertad o condena.

En el caso de los Nule ese viejo aforismo de que “la justicia cojea pero llega”, al que cambiarlo por este otro: la justicia no cojea sino que vuela al servicio de los poderosos infractores, así éstos tengan que suspender su vida muelle en la envidiable Miami para atender los obsecuentes jueces y fiscales que van a visitarlos.