18 de septiembre de 2021
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Exenciones de impuestos a mineras extrajeras y altos precios para combustibles

10 de marzo de 2011

Hoy la pequeña minería legal en Colombia se encuentra contra las cuerdas, por un lado los altos costos de los fletes, la carencia de una logística portuaria adecuada para el manejo de minerales extraídos, la persecución fiscal por parte de la DIAN que ha llegado a tildarlos de lavadores y las licencias ambientales, no les está dejando otro camino, que el de vender sus concesiones a precios irrisorios para que mejores postores se favorezcan y las exploten con las “gabelas” que se promuevan como políticas del último momento en los espacios internacionales.
Entendemos que para negociar hay que saber vender, incluso sabemos que hay que mostrar las mejores opciones para que los inversionistas tomen sus decisiones, pero por qué seguimos insistiendo en conceder ventajas que con el tiempo terminamos pagando todos los colombianos.
Somos campeones en feriar nuestros recursos con el pretexto de generar empleo a la hora de entregárselos a los grandes capitales para que inviertan en ellos. Eso lo sabemos, pero lo que no podemos entender, es por qué, los colombianos siendo productores de materias primas y recursos naturales como el petróleo, tengamos que pagar por los combustibles precios más altos que incluso muchos países consumidores.
Actualmente los consumidores colombianos estamos pagando los precios más altos de los combustibles en la región, pese a que, en los últimos tres años el país ha casi triplicado la producción petrolera hasta alcanzar los 869.000 barriles de crudo diario, gozando de precios por encima de los 80 dólares y ahora en esta coyuntura ocasionada por los episodios políticos en el Medio Oriente de 105 dólares barril.
Una realidad innegable. Colombia está recibiendo millonarias ganancias derivadas de la venta de su petróleo, Ecopetrol la empresa estatal en sus últimos informes anunciaron ganancias por 8.4 billones de pesos lo que equivale a siete reformas tributarias. Sin embargo, esas ganancias no se ven reflejadas en los bolsillos de los colombianos que cada mes o cada dos meses tienen que asumir nuevas alzas en los precios ¿entonces dónde está la responsabilidad social de la política energética y minera?
Esto resulta tan claro si miramos que en el año 2008 durante el mes de marzo, cuando el barril de petróleo en el contexto internacional llegó a los 102,45 dólares; el galón de gasolina para esa época en Colombia costaba 6.249 pesos, y hoy tres años después cuando el barril cuesta 104,93 dólares (un valor muy cercano al del 2008), el galón de gasolina cuesta $8299 pesos, lo que quiere decir que en el país las tarifas para los combustibles se han venido acomodando históricamente a la “conveniencia de quién sabe qué intereses” o de lo contrario un galón de gasolina en el 2008 y hoy tendría un valor proporcional.
En ese sentido sería bueno que los colombianos conociéramos como están haciendo los técnicos del Ministerio de Minas para valorar los componentes de la fórmula que mensualmente cambia, porque resulta una coincidencia que cuando se presentan huecos fiscales el precio de la gasolina sube.
Así las cosas los colombianos estamos viendo que las continuas alzas en los combustibles no son más que reformas tributarias disfrazadas que bajo el ropaje de ajustar la fórmula tarifaria al precio internacional le sirva de válvula de escape para que el Gobierno cuadre caja…