24 de septiembre de 2021
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Empleo a la cabeza de la estrategia para América Latina

19 de marzo de 2011
19 de marzo de 2011

Pero en este mundo cada vez más conectado y ferozmente competitivo, nuestra máxima prioridad ha de ser crear y mantener nuevos puestos de trabajo y nuevas oportunidades para nuestro pueblo.

Últimamente, hemos visto señales de que vamos bien encaminados. Nuestra economía creó el mes pasado casi un cuarto de millón de puestos de trabajo nuevos en el sector privado y la tasa de desempleo está en su nivel más bajo en casi dos años. Para sostener ese progreso, tenemos que seguir compitiendo por cada puesto de trabajo nuevo, industria nueva y mercado nuevo en el siglo XXI.

Esa es una de las razones por las que visitaré América Latina esta semana; para fortalecer nuestra relación económica con países vecinos que desempeñan un papel cada vez más importante en nuestro futuro económico.

Casi 600 millones de personas viven en América Latina. La economía de la región creció en un 6 por ciento el año pasado. Entre 2010 y 2015, se espera que crezca en un tercio. A medida que crecen estos mercados, también lo hace su demanda de productos y servicios – productos y servicios que, como Presidente, quiero que sean hechos en los Estados Unidos de América.

Cada 1.000 millones de dólares en exportaciones respalda más de 5.000 puestos de trabajo aquí en nuestro país. Por ese motivo, el año pasado me puse una meta para este país: duplicar nuestras exportaciones de productos y servicios para el año 2014. Estamos en camino de alcanzar este objetivo, ya que las exportaciones aumentaron en un 17 por ciento en el 2010.

El impresionante crecimiento que hemos visto en América Latina en los últimos años es bueno para los pueblos del hemisferio, y también es una evolución positiva para nosotros. Gracias en parte a los acuerdos comerciales que tenemos con la región, ahora exportamos tres veces más a América Latina que a China, y nuestras exportaciones a la región -que aumentan a un ritmo más rápido que nuestras exportaciones al resto del mundo- respaldarán pronto más de dos millones de empleos aquí en Estados Unidos.

Comenzaré mi viaje con una visita a Brasil para trabajar con su nueva presidenta, Dilma Rousseff, para fortalecer la relación entre las dos democracias y economías más grandes del hemisferio. Con una población de casi 200 millones de personas, una creciente clase media e ingresos per cápita que aumentan en casi un 7 por ciento al año, Brasil importa productos y servicios de Estados Unidos más que de cualquier otro país, principalmente productos manufacturados de alta tecnología, desde aviones hasta productos químicos o componentes para el sector de la energía limpia. En el año 1990 Brasil ocupaba el puesto 16 en la lista de los mayores mercados para nuestros productos. El año pasado, ocupaba el octavo. En el 2010 nuestras exportaciones a Brasil crecieron más de un 30 por ciento y superaron los 50.000 millones de dólares, apoyando con ello más de 250.000 puestos de trabajo aquí en nuestro país.

En Brasil, cientos de líderes empresariales de ambos países se sumarán para asistir a un foro en el que examinaremos cómo crear puestos de trabajo al profundizar los lazos económicos. Es una buena noticia para grandes empresas estadounidenses como Sikorsky, cuyas ventas de helicóptero a Brasil contribuyen a mantener un gran colectivo de trabajadores cualificados en Connecticut, Nueva York y Pennsylvania. Es buena noticia también para pequeñas empresas como Rhino Assembly de Charlotte (Carolina del Norte), que abastece y repara herramientas de montaje para las industrias aeroespacial y automotriz, y cuya reciente colaboración con un distribuidor de Brasil se ha traducido en nuevas ventas y nuevos empleados aquí. Y es buena noticia para las empresas brasileñas que invierten en Estados Unidos. De hecho, en el año 2008 las filiales estadounidenses de empresas brasileñas dieron empleo a más de 42.000 personas en Estados Unidos.

También nos dedicaremos a fortalecer nuestra relación en lo que respecta a la energía. Brasil tiene reservas de petróleo que se han descubierto en fechas recientes y que podrían ser mucho mayores que las nuestras. Según intentamos incrementar el suministro seguro de energía, esperamos establecer una alianza estratégica en materia de energía. También fomentaremos nuestro liderazgo compartido en el crecimiento económico "verde" y la energía limpia, lo que incluye desde biocombustibles hasta energías renovables como la eólica y la solar. Además, como anfitrión de la Copa del Mundo en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016, se espera que Brasil invierta más de 200.000 millones de dólares en mejoras a su infraestructura, ámbito en el cual Estados Unidos está listo para colaborar.

A continuación, viajaré a Santiago, en Chile, un país con una economía que se calcula que ha crecido más de un 5 por ciento el año pasado y que se espera que crezca aún más rápido este año. Desde que entrara en vigor el Acuerdo de Libre Comercio con Chile en 2004, nuestras exportaciones de productos a ese país se han incrementado en un 300 por ciento, lo cual respalda unos 70.000 puestos de trabajo en Estados Unidos actualmente. Trabajaremos con Chile para consolidar esa relación y abordar otros desafíos económicos comunes, hemisféricos y mundiales.

Por último, visitaré El Salvador, país con el que no sólo compartimos una relación económica y comercial con grandes posibilidades de crecimiento futuro, sino también fuertes lazos a través de una de las mayores poblaciones hispanas de Estados Unidos.

Compartimos con nuestros vecinos de las Américas una historia, valores e intereses. Lo que voy a transmitir esta semana es que somos socios en el progreso. El fortalecimiento de estas alianzas fomentará la prosperidad y la seguridad comunes de todos nuestros pueblos, al crear nuevos puestos de trabajo y nuevo crecimiento en todo el hemisferio, y al ayudar a nuestra economía a seguir siendo una fuente de solidez y oportunidades para todos nuestros pueblos.