28 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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El cristo de espaldas

13 de marzo de 2011

Según sus cálculos, en los últimos dos años, Estados Unidos ha perdido US$1.000 millones de exportaciones agrícolas a Colombia, equivalente al 56 por ciento de su participación en el mercado nacional. Y si nos atenemos a las cifras que maneja la Cámara de Comercio Colombo – Americana, los exportadores de los EU le pagan a Colombia US$22 cada segundo por concepto de aranceles, unos US$2 millones diarios. A ojo de buen cubero, eso significa que desde la firma del texto negociado del TLC bilateral con los EU a hoy han tenido que cancelar una suma aproximada a los US $3.644 millones.

Dicho de otra manera, de haberse ratificado el TLC por parte de los EU, el fisco nacional habría dejado de recaudar esa misma suma por concepto de aranceles, el doble del estimativo del exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla respecto al costo fiscal de la entrada en vigencia del TLC de US$300 millones anuales. Contrástese esa cifra con los US$350 millones, aproximadamente, que dejarán de pagar los exportadores colombianos por concepto de arancel a la entrada en vigencia del TLC con los EU, diez veces menos de lo que dejarán de pagar ellos (¡!). De allí la posición del representante republicano Dave Camp, cabeza del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara baja, quien dejó en claro que “sin una fecha concreta para el TLC, los conservadores no van a darle nuevo apoyo al Atpdea, simplemente porque le reduce las tarifas a los exportadores colombianos sin reducirla a las exportaciones norteamericanas a Colombia, como lo haría el TLC”.

Pero, ocurre que entre los demócratas y republicanos existe una incompatibilidad de caracteres, pues al decir de Javier Tellagorri mientras los primeros ven aquello en lo que creen, los segundos creen en lo que ven. De allí su antagonismo; los demócratas propenden por el comercio justo, los republicanos por el libre comercio; dicha confrontación llevó al estancamiento del trámite y aprobación de la ratificación de los TLC firmados por parte de los EU con Panamá, Colombia y Corea.

La elección de Barack Obama como Presidente complicó aún más las cosas, máxime cuando en un error imperdonable de la diplomacia colombiana, esta tomó partido por el republicano MacKein. No obstante, por fuerza de las circunstancias, Obama abandonó su posición radical en contra de dichos tratados y se mostró dispuesto a impulsarlos. Pero, ocurre que por razones geopolíticas y de política doméstica la Casa Blanca le ha dado prioridad en su trámite al TLC firmado con Corea; por su parte, los republicanos descartan cualquier posibilidad de darle pase a este sin que se tramiten simultáneamente los otros dos. Y ahí están, sigue el forcejeo entre unos y otros; todavía es muy temprano para saber quién ganará el pulso.

El tiempo es el peor enemigo en este momento de la ratificación de los TLC, pues mientras más próximo esté la contienda electoral que se avecina más se complicará su trámite. Mientras tanto, aquí en Colombia gremios y Gobierno seguirán deshojando margaritas para ver si EU los quiere o no los quiere.

*Expresidente del Congreso de la República