18 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El comunicado de la alcaldesa de Armenia

18 de marzo de 2011
18 de marzo de 2011

La señora Ana María debe estar arrepentida de haberle seguido el ritmo a su extinto esposo y sus áulicos, aupados también por las ansias desmesuradas de poder y convertidos en clanes formados alrededor de los negocios.

La reforma política en curso prohibe a los afines de los congresistas acceder a cargos en la administración pública local o regional. Excelente iniciativa porque la rotación de los poderes entre cáfilas o en pecaminosas sucesiones  han sido  elementos distorsionadores de la democracia.

No existe exculpación por la firma de documentos sin la curia que exige el cargo, argumentos esgrimidos por amigos del poder local, porque las responsabilidades públicas exigen, desde su origen, esas sí reflexiones antes de y no después de.

Elegir  personas sin idoneidad administrativa para manejar del rumbo de una ciudad es aun acto de irresponsabilidad civil. Sólo el prurito del pesar por el que se fue y el quejumbroso discurso sensiblero no pueden seguir siendo parámetros para la escogencia de los directores de la administración pública.

Las referencias mundanas en las calles de Armenia son pródigas en argumentaciones sobre las verdaderas causas de la adulteración de las actas de las empresas públicas, y van  más allá, cuando uno de los denunciantes y al final testigo de excepción por los hechos que llevaron a la sanción de la alcaldesa, había sido asesor de cabecera y conmilitón de la familia de la funcionaria en derrota. Habrase de saber qué más rondará detrás de estas rivalidades entre socios porque no se puede ser íntimo por tantos años y salir en desbandada, a no ser por actos evidenciados de extrema corrupción  y con los cuales no se estuvo de acuerdo o algo que jamás se conocerá. Entre bomberos también se pisan las mangueras.

Ya no es tiempo de llorar, el testamento de la señora alcaldesa es diciente cuando afirma que los argumentos de la apelación son los mismos que se esgrimieron en la primera instancia. Si así es, pues ya hay que preparase para lo que se ve venir.

En medio de estas clarísimas e infortunadas situaciones por las que atraviesa la ciudad no hay que seguir en recurrencia con las manidas expresiones de condolencia, adobadas con adjetivos de conmiseración, se debe afinar la pulcritud para atinar en una buena selección de quién será escogido(a) para regir los destinos de la ciudad por estos ocho meses.
 

La responsabilidad del representante Atilano Giraldo, quien ha guardado prudente y comprensible actitud, cuando conforme la terna de sucesión se estará jugando todo su patrimonio político. No se puede equivocar, difícil tarea porque pocos serán los que se le midan a semejante reto.

Un proceso electoral en marcha causa ruido, las obras pendientes tendrán sin ninguna duda retrasos por razones obvias y la interinidad es  evidente mientras nos sumimos en la desesperanza.

Los candidatos a la sucesión en el proceso electoral ¡oh reto! Lo más importante es que sería imperdonable que volviesen a equivocarse los electores por más cuatrienios.

No estarán en el proceso electoral de octubre, por el momento,  César Mejía, Ramón Jairo Gómez, Camilo Cano, Gustavo Moreno, Diego Arango, Evelio Henao, excusen pero no atino a nombrar una eminente dama para estos menesteres porque las más calificadas están en sus empresas o en cargos de relevancia en el sector privado.

Este es el microcosmos cuyabro, donde se escogen a los gobernantes  por sus ‘nobles ancestros y reputada condición’ o por el pesar de la soledad que genera la partida indefinida del patrón, sutilezas que sólo nos han dejado vergüenza y desazón.