19 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

De regreso del éxodo

22 de marzo de 2011

Daba pesar observar en sus calles esa nube de viudas y huérfanos por efecto de la acción de la guerrilla, mujeres y niños de ese hermoso fenotipo de la gente oriental y sin presente ni futuro, porque en este país los dineros del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar solo sirven para mantenerlos en títulos de tesorería del propio gobierno.

Para entonces San Carlos, un pueblo inerme disminuido en vidas y haciendas por los bandoleros, con una capacidad de reacción diezmada por el terror de las balas asesinas, solamente resuelto a llorar a sus muertos porque sus lágrimas no pudieron ser ahogadas por los facinerosos, esos que jamás han querido entender que a la población civil hay que respetarla, como lo manda el Derecho Internacional Humanitario.

No sé si alias “Karina” y sus secuaces ya se hayan echado a los hombros todas esas vidas inocentes que ellos cercenaron de manera tan vil y sanguinaria, como mis ojos vieron tendidos los muertos que dejaron de aquella última orgía de horror y sangre.

A la hora de ahora las condiciones como que vienen cambiando en San Carlos. Oí decir a su alcalde que cerca de mil setecientas familias han regresado a poblar las veredas que antes abandonaron y que esta circunstancia afortunada le significa al municipio un repoblamiento cercano a las diez mil personas. De regreso del éxodo, los campesinos sancarlitanos se reencuentran con sus raíces y sus duelos, pero igualmente vuelven para recapitalizar la vida social y económica de la municipalidad.

El valor civil de todas aquellas personas que han retornado, superando temores y dificultades, es digno de todo encomio porque es ejemplar, como también hay que destacar el acompañamiento que les hacen la gobernación de Antioquia, el municipio de Medellín, la propia administración municipal de San Carlos, la IV Brigada del ejército y el Batallón Energético No. 4.

Hay que mantener los ojos puestos sobre San Carlos porque esta experiencia de devolverse es de difícil logro en cualquier parte del mundo y no se puede malograr, por descuido o imprevisión.

Tiro al aire:
y ahora que no vengan los bancos a quitarles las tierras a quienes no tuvieron cómo pagarles durante todos estos años de exilio en la propia Patria. Que el Estado que no los protegió, ¡pague!