27 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Todo un General

27 de febrero de 2011

Ahora, las 79 familias no habían sido desplazadas por la violencia política, sino por las circunstancias implacables de la naturaleza.

El Instituto Educativo de Currulao debió enviar a sus tres mil estudiantes a vacaciones anticipadas. Hospedados allí, niños, mujeres y ancianos, deben esperar que se construya al menos uno de los 59 albergues que se harán en Turbo y Necoclí, hasta que luego el Gobierno les construya sus viviendas y puedan regresar a sus parcelas.

El Comandante Hernán Giraldo Restrepo tiene voz recia, pero aún así resulta ser un bálsamo para los cientos de desterrados; con esa misma voz, ordenó cada detalle procurando el bienestar de esas personas. Giraldo es el Comandante de la XVII Brigada, que opera en Urabá y parte del Chocó. Llegué allí y comprobé que lo bien que hablan de él los empresarios del banano, ganaderos e industriales, es cierto. "Es un militar que se preocupa por el bienestar de la gente", me dijo uno de sus soldados.

Varias veces se comunicó con entes locales y nacionales, exigiendo que les hicieran llegar las ayudas. Allí había un grupo de soldados al mando del Coronel Vizcaya; el director del Sena, Elkin Granada; la líder de todas las cooperativas, Orfany Martínez; la directora de Bienestar Familiar, Osdali Pulgarín, y el director de Acción Social, entre otros. Todos ellos destacaron la labor de Giraldo, confirmando que ni el Presidente Santos ni el General Padilla, quien lo recomendó ante los nuevos mandos, se equivocaron al encargar a Giraldo de la zona de Urabá.

Es un hombre hecho para la guerra, pero sobre todo para la paz, pese a que en 1989 el capitán Óscar Giraldo, su hermano, fue asesinado por las Farc en San José del Guaviare. Germán Giraldo, su otro hermano gemelo, también presta sus servicios en la Escuela Militar. Y el General Bocanegra, fallecido hace poco en un accidente aéreo, era esposo de su hermana menor, actualmente su hija estudia en la escuela militar.

La reconciliación ha sido una de sus consignas. Por ello, trabaja con los desmovilizados Samir y Karina, gestores de paz, que a través de videos, charlas y actividades con la comunidad, pretende prevenir el reclutamiento. Y es que el trabajo social, dice, es la mejor estrategia para frenar la violencia.

A través del proyecto Monomacho, con el aval de entes nacionales, busca promover el trabajo de más de 300 familias, en 700 hectáreas, algunas de ellas de desmovilizados de las Farc y otras víctimas de la violencia. Las 130 que hasta ahora trabajan allí, ya han plantado 150 hectáreas de plátano, perfilándose como un proyecto productivo firme y duradero. Además, ha apoyado la construcción del resguardo indígena Jaikerazabi, enfatizando en el respeto de las tradiciones del pueblo embera katío.

Es que su labor no solo es admirable en lo militar: modernizó la brigada con casinos y una atractiva sala de cine para los soldados. Promueve la "Campaña por una niñez y juventud en el Urabá", con los Conciertos por la paz, un evento realizado en enero de este año, en el que 4.500 jóvenes disfrutaron de la música de 30 grupos de la región. Giraldo, con la visión de líder que ha demostrado, sabe que todos esos jóvenes reunidos, con el mensaje de la reconciliación, ideales nobles, apoyados por las instituciones y en un ambiente seguro y con oportunidades, serán los encargados reales de derrocar el narcotráfico y la violencia que agobia al Urabá.