20 de septiembre de 2021
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Pereira: el corazón de Colombia

28 de febrero de 2011
28 de febrero de 2011

Además, los pocos que logran producir ideas en la academia y otros círculos intelectuales no las concretan en políticas públicas. La ciudad está desconfigurada.
Reciclamos dos o tres temas que debieran estar superados: Aeropuerto, movilidad, desempleo y sin embargo no hemos podido definir una vocación clara para Pereira que conlleve a la generación de ideas y proyectos nuevos.
Más que dirigir la ciudad hacia un objetivo, es ella la que nos empuja, nos estruja. La ciudad palpita sola, tiene su propia dinámica. ¿Saben por qué? Porque “Pereira es el corazón de Colombia”. No se puede parar a pesar de nuestras indefiniciones.
Pereira es el corazón no solo por su indiscutible centralidad geográfica. Hay muchas otras razones que le generan ésta extraordinaria función. En principio ésta característica nace de las circunstancias históricas de su creación, de la motivación de sus pioneros y de sus habitantes actuales en su mayoría foráneos que la han hecho libre pensadora, desarraigada, moderna, y compulsiva (además de querendona, trasnochadora y morena).
El corazón es el órgano que sostiene la vida, el cerebro no lo controla, palpita solo y su función es llevar sangre, oxígeno y alimento a todo el cuerpo humano. Esa es Pereira, también palpita sola, a pesar de la confusión de su dirigencia.
Como vórtice de la economía cafetera Pereira logró elevar el estándar de  vida y educar relativamente bien a una población que tuvo que emigrar en busca de oportunidades.  Sin embargo las remesas y los nuevos conocimientos de los que regresan dinamizan la economía y modernizan la ciudad, aunque no en forma organizada.
Pereira es el corazón de Colombia sobre todo porque generó un espacio para las ideas liberales, para la libertad cultural y religiosa y para la movilidad social. Ya pusimos un Presidente de la República, una mujer en la Corte Suprema, un Ministro de Defensa, repetimos la presidencia de la ANDI y tenemos ejecutivos en la presidencia de Avianca y de otras empresas de gran importancia. Pereira exporta dirigencia,  pero se queda sin ideas locales.
Pereira late pues frenéticamente, pro está a punto de fibrilar, de infartar, todo porque la clase intelectual, política y empresarial no logra producir ideas nuevas, ni definiciones, ni un norte claro. No  hemos podido reventar los esquemas planteados por la mercantilización de la política. Las empresas públicas se compran o se venden según el criterio inmediatista del equipo en el poder. No hay prospección.
Es posible que Bogotá sea el gran cerebro, Medellín con su industrialización el estómago, Cali con su industria azucarera y farmacéutica sería quizás el hígado, pero nosotros somos el corazón de Colombia: Latir es nuestro destino. Para eso necesitamos alta movilidad, limpieza, protección del medio ambiente, educación, biotecnología, internet de banda super-ancha, hotelería y turismo  pero sobre todo ritmo y armonía, falta más gerencia, falta más unión.
Para evitar la fibrilación, el infarto y la muerte, debemos abandonar nuestro tradicional canibalismo político y por eso nosotros proponemos la unión de Pereira alrededor de valores éticos y profesionales.La Tarde.