22 de septiembre de 2021
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Otro Uri-show

27 de febrero de 2011

Interesante el anuncio, pero no podrá el escritor Nobelado poner como ejemplos los falsos positivos con los muchachos de Soacha y el Uri-show con los 66 desmovilizados de las Farc en el 2006, ya que en varias ocasiones elogió las epopeyas de Uribe.

Sí, Vargas Llosa, el hombre que abomina de la espectacularidad engañosa con las funciones del Estado no podrá poner esos dos ejemplos en su próximo libro, salvo que admita haber sido defraudado. Le queda, sin embargo, un hueco de escape: Uribe nunca se enteraba de lo feo que pasaba en su gobierno. Recuerden que en estos casos las cataratas y las cócleas le impedían saber por dónde se colaban las perfidias de sus subalternos. Claro, él no los desautorizaba, pero hacía algo peor: los humillaba en público y luego festejaban en privado, otro Uri-show frecuente en los consejos comunales de los sábados.

Bueno, por servir a la patria que tanto amaban bien valían una, dos, tres y hasta mil humillaciones. Dos ejemplos de esos servicios patrióticos bastan para saber qué tanto amor sentían el rey y los cortesanos por la patria: la Zona Franca de Occidente y Agro Ingreso Seguro. Si los lectores vieron por televisión la respuesta que le dio Uribe a una periodista cuando le preguntó en Miami, ya de ex presidente, por qué expuso la vida desarrollando una labor tan peligrosa en la Presidencia, observaron que no miento. Su respuesta, con una sonrisa entre fingida y sardónica, y con la ceja izquierda arqueada a lo Robert Taylor, fue conmovedora: “Por amor a Colombia”. Como amor se escribe con llanto, juro que se me aguaron los ojos.

Olivo Saldaña. ¿No les dice nada ese nombre? ¡Mucho! El olivo estuvo consagrado a Minerva como símbolo de la paz, y se le sigue ofreciendo a Cristo, Rey Mesiánico, en forma de ramo y como testimonio de fe en su victoria pascual, el primer domingo de cada Semana Santa. Olivo Saldaña renovaba, con su alias y los 66 farianos que recibió el Comisionado de Paz en La Tebaida, la búsqueda de la paz. De allí nació el lema televisivo de la Seguridad Democrática: “La desmovilización es la salida”.

Pero como el Uri-show saltó en pedazos, ya Restrepo les endosó el “montaje” a los generales Mario Montoya y Lelio Suárez, y a los coroneles Jaime Ariza y Hugo Castellanos. La lógica del régimen de entonces se impone: la filigrana de la Operación Jaque sí fue convenida con los militares, pero la chambonada de la Cacica Gaitana es toditica de los uniformados. Éstos se pasaron de vivos y Uribe y el doctor Ternura de bobos.

¿Qué piensan los colombianos que no admiten insultos a su inteligencia?

Que a quien le convenía políticamente la desmovilización masiva de 66 guerrilleros, auténtica o falsa si nos la tragábamos entera, por aquello de que la verdad es un hecho y no un juicio, era al Gobierno que recibía las armas y destacaba el acontecimiento como un golpe a las Farc. Ante la razón, ningún condotiero puede hacer lo que le plazca. El Universal, Cartagena.