19 de septiembre de 2021
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Manuel Santiago Mejía Correa

7 de febrero de 2011

De su paso fecundo por la Alma Máter dice suficiente la decisión de la suprema autoridad universitaria mediante la cual lo exalta a la categoría de “Amigo de la Universidad de Antioquia”, cuando destaca sus aportes decisivos a la regionalización de los programas universitarios; al aumento de la cobertura estudiantil en beneficio de estudiantes económicamente débiles; a la consolidación del programa Universidad – Empresa – Estado; el contingente de su experiencia y autoridad para la dotación de infraestructura; en fin a sus ejecutorias por todo el tiempo servido con desinterés a la institución y a la academia, según lo informa la publicación Alma Máter que circuló con El Colombiano este domingo.

De un solo plumazo el presidente Santos Calderón dio al traste con el eficaz concurso de Manuel Santiago Mejía Correa y lo sustituyó sin atisbos de ponderación por otra persona, que no dudo es respetable, como respondiendo a intrigas politiqueras de sus conmilitones en Antioquia, personaje en nada comparable con el sustituido que es obra del duro trasegar por los negocios privados y que en nada debe su grandeza, ni su importancia a los decretos oficiales que sustentan ciertos prestigios de dudosa solidez.

Aquí nadie ha dicho nada ante el desaguisado presidencial, disparate que le resta muchas posibilidades al crecimiento fortunoso de la Universidad de Antioquia, como si todo el mundo guardara prudente silencio a la espera de una embajada.

Pues yo si alzo mi voz para entonar un réquiem y agradecerle a Mejía Correa por los servicios gratuitos y efectivos que de atrás le viene prestando a la sociedad antioqueña, sin devengar réditos de especie ninguna y para hacer votos porque el señor presidente no prosiga con la devastación sacándolo también de los consejos directivos de otras instituciones de educación superior, donde lo representa.

Ya quisiera tener como amigo a este gran ciudadano, pero las pocas veces que he alternado con él, caso Bojayá por ejemplo, me ha dejado la irrenunciable convicción de que se trata de un ser superior, digno de legítima imitación.

Tiro al aire: los colombianos votamos abrumadoramente por el candidato presidencial Juan Manuel Santos, henchidos de fervor sí, pero de fervor en contra de Mockus. Y el presidente como que todavía no lo sabe. [email protected]