24 de septiembre de 2021
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La vergüenza de EPA

23 de febrero de 2011
23 de febrero de 2011

En todo este proceso (Ver La Crónica, Feb/20/2011) hay dos cosas que me preocupan, salga airoso quien salga. El primero tiene que ver con el asunto en sí, es decir, con la presunta adulteración de por lo menos siete actas de igual número de sesiones de la junta de Empresas Públicas de Armenia, producidas entre el 19 de septiembre y el 15 de diciembre de 2008.

Aquí hay dos bandos: uno, orientado por dos prestigiosos médicos y un abogado, los doctores Alejandro Granja Martínez, Jhon Jairo Abello Muñoz y Jairo Ernesto Montes Salazar, ex miembros de la junta directiva de EPA, que alegan que las actas revisadas y aprobadas por ellos son las originales; y otro, el grupo del gobierno: la alcaldesa Ana María Arango Álvarez en su condición de presidenta de la junta de EPA, su asesor jurídico Gustavo Pineda Aguirre y la jefe de la oficina jurídica de EPA Luz Estela Agudelo Nieto, que argumentan que las actas originales son las que reposan en su poder. En las primeras, se le obliga al gerente de EPA a notificarle a Servigenerales que debe entregar el servicio de aseo a la institución municipal el 15 de agosto de 2011; en las segundas desapareció este párrafo. Hay otros asuntos en las actas ((Ver La Crónica, Feb/20/2011), con importantes diferencias, que también tienen relevancia.

El segundo hecho es la denuncia que ha subrayado el asesor jurídico de la alcaldía, el doctor Pineda, en el sentido de que la acusación contra la alcaldesa es una retaliación política. Y concretamente confesó que los doctores Alejandro Granja Martínez, Jhon Jairo Abello Muñoz y Jairo Ernesto Montes Salazar, cuando eran miembros de la junta de EPA, se aumentaron sus honorarios como tales, de $300.000 por sesión a $5.000.000 por mes, sin importar si había sesión o no.

Hay que dejar claro que este acuerdo de junta se cayó por ilegal, unos meses después, y ocasionó la fricción entre las partes, que incluye la aceptación de las renuncias a los tres proponentes del esperpento. Finalmente, nadie recibió los jugosos emolumentos. Pero hubo la intención, y eso es lo que cuenta.

Lo que quiero resaltar es que todos aquellos que alguna vez estuvieron felices y contentos comiendo en el mismo plato, son hoy enconados enemigos. ¿Por qué? Alguien está mintiendo, alguien quiere causarle daño a la institución y, por ende, a la ciudad. Sea quien fuere el culpable o los culpables, y esto lo decidirá la Procuraduría, deberán recibir el rechazo moral del ciudadano. Porque si la alcaldesa y su equipo modificaron las actas, entonces no son personas fiables para la ciudad, puesto que tienen una intención malévola en el manejo del patrimonio público. Pero, por el contrario, si resulta que no son culpables y que todo es una trama y una retaliación política de los ex miembros de la junta, entonces nuestra confianza en hasta ahora tres excelentes profesionales de la ciudad, se derrumbará.

¿Por qué será que cuando los gobiernos están en su etapa final empiezan a desatrancarse todos aquellos males que le hicieron a la ciudad? ¿Será que estamos ad portas de escándalos tan escabrosos como los que terminaron con la condena a prisión con el anterior alcalde? Y ahora, siguen los herederos políticos de la corrupción buscando el poder, para seguir en las mismas.La Crónica del Quindío.