6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El hombre que supo elegir

1 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011

Desde la adolescencia, El Negro Grande vislumbraba el porvenir a  100 kilómetros de sus pagos, en la capital de Caldas, entre códigos y micrófonos. Empero, sabía que lo suyo estaba en la magia de la radio y supo elegir: optó por las ondas electromagnéticas  del alemán Heinrich Hertz. El derecho del futuro perdió un buen abogado, pero el periodismo de la comarca ganó un profesional de muchos atributos.

Góez, un hombre excepcional, trabajó hasta el viernes último como director regional de RCN Noticias de Caldas, cargo que desempeñó con altas calificaciones durante 21 años y medio. Sumados los dos periodos, le sirvió a la empresa de Ardila Lulle 26 años y medio. !Más de un cuarto de siglo!, mejor dicho, toda una vida.

Antes de ingresar a la “Liga mayor” de la radio manizaleña, Iván Darío se encontró a partir de 1972 en las pequeñas estaciones Radio Luz y La Voz de Los Fundadores con don Jorge Hoyos Giraldo,  Augusto Salazar Urrea, Jesús María Yepes y el universitario Carlos Antonio Vélez.

Como entre periodistas sí nos prestamos los teclados, le cedo el mío a Góez para que siga armando aquí goezsu palmarés: “Javier Giraldo Neira me llevó a Radio Manizales, emisora de Todelar, en donde tuve la oportunidad de conocer a quien fue mi guía, mi tutor y mi consejero: Orlando Cadavid, de quien aprendí el amor por esta profesión y quien me impulsó a vincularme al campo de las noticias, inicialmente como lector, contrariando el querer de Giraldo, quien creía que podría ser un buen locutor deportivo (en la Feria de 1973, me tocó alternar con Jorge Eliécer Campuzano en la transmisión del tradicional circuito ciclístico, pues ya había hecho algunos pinitos en Armonías) y a Giraldo le gustó. Pero ese deseo se truncó debido a que el grupo que hacía el Noticiero Todelar lió bártulos a Radio Luz y Radio Sintonía en donde se reestructuró el Noticiero El Mundial. Entonces, fui llamado a cumplir  funciones de presentador. Posteriormente, Cadavid dio el gran salto a Bogotá adonde llegó inicialmente como Jefe de redacción de Radiosucesos RCN y luego asumió la Dirección Nacional, en el año 1974,  y propició mi ingreso a la entonces Transmisora Caldas, filial de RCN y de propiedad de don Ignacio Escobar Uribe. Me tocó así la etapa de transición a la Organización Ardila Lulle, que compró la estación radial y modernizó todos sus equipos. Estuve hasta 1979 como lector del noticiero, me retiré y me vinculé a Caracol como redactor y locutor, en una primer etapa que duró dos años. Hubo un receso en la actividad radial ya que fui como Jefe de Prensa de la Gobernación de Caldas, siendo gobernadora Dilia Estrada de Gómez. Su sucesor, Carlos Fernando Giraldo Angel me ratificó y estuve hasta junio de 1982”.

La parte que sigue es prueba fehaciente del camino largo que ha recorrido el entrañable colega jubilosamente jubilado (valga la sonora redundancia):

“A finales de 1984 regresé a Caracol como lector y redactor, bajo la dirección de mi Maestro Cadavid; en 1986 asumí la dirección del noticiero y la corresponsalía de El Tiempo en Manizales.  Igualmente ejercí como corresponsal del noticiero Criptón TV que dirigía la inmolada, periodista Diana Turbay, de quien se cumplieron el martes último 20 años de su vil asesinato. Me retiré de Caracol en 1988 y me fui de redactor de planta del periódico LA PATRIA, hasta julio de 1989, cuando ingresé como director a Radiosucesos de Caldas. Son más de 40 años de actividad frente a los micrófonos y los teclados, 39 de ellos en mi querida Manizales, que me abrió sus puertas y me permitió levantar una familia de la cual me siento muy orgulloso”.

La apostilla: El ‘culpable’ de que Góez haya recalado en la capital caldense  fue su  paisano Augusto Trejos Jaramillo, a quien conoció en la ceremonia de grado del Instituto Nacional Los Fundadores, de Riosucio, al que  asistió como invitado especial. Quedó gratamente sorprendido con el discurso que El Negro Grande del Ingrumá se echó y al día siguiente lo mandó a llamar y le ofreció trabajo en un juzgado de Manizales, que fue su primer empleo. El doctor Trejos sería, a la sazón, magistrado del Honorable Consejo de Estado.