22 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

De lechuzas y sabios

28 de febrero de 2011
28 de febrero de 2011

Solo les falta producir sus tétricos graznidos, auncuando uno no sabe si de noche sus ronquidos tienen  una  cierta semejanza  a esos sonidos.Vaya uno a oirlos. Pero la que me tiene sorprendido, es que moren en estadios , que les guste el fútbol diurno.  En Barranquilla, a treinta grados. Y que sean hinchas del Junior.Uno creería que debieran ser fanáticas del Once Caldas por aquello de que Javier Giraldo, el Profesor Vélez y los demás cronistas deportivos  apellidan a nuestro equipo como los Sabios de Manizales.Curioso por demás que  quien hizo víctima de una patada a la lechuza , sea un jugador del Deportivo Pereira. ¿Aversión inconsciente de los pereiranos contra los Sabios  manizaleños?.
 
La lechuza de Barranquilla es el personaje del día si se me permite la expresión.Medios de comunicación, hablados y escritos se han ocupado de ella. En el Heraldo , el periódico de  esa ciudad, colgaron el video en donde aparece el jugador Luis Moreno propinándole a la entrometida lechuza-estaba en la gramilla, de día, muy oronda   y concentrada en las acciones, cuando recibió un balonazo  que la dejó tendida cuan larga es- – una patada para sacarla del campo, que nó del Estadio, lo que le ocasionó una lesión en una de sus  extremidades. El balonazo ya la había dejado  grogui. La lechuza fué atendida por médicos y veterinarios, radiografiada, entablillada y en estos momentos  se recupera satisfactoriamente en cuidados intensivos  de una prestigiosa  clínica veterinaria. Nuestros votos por su pronta  sanación.
 
El autor de tan odiosa conducta entrena en el Libaré y en sus oidos aún retumba el grito de ¡asesino!, ¡asesino!,¡asesino!  con que lo aturdieron en Barranquilla. Y  ya se  anuncian sanciones en su contra. Sin atenuantes. Las llamadas redes sociales  lo han victimizado  y hasta han pedido la pena de extrañamiento, o sea que lo  expulsen del país, se eche sus piernas al hombro y desaparezca del mapa. . Pobre Luis. Este episodio  es muestra de la  desproporcionalidad de la conducta de las masas. En las corridas ,cuando el torero toca la testuz del animal , la chuza, la punza, para  adecuar su cabeza a la suerte del descabello, el circo lo insulta, le silba, le grita asesino, con total olvido de que ya ha sido herido por las banderillas, le han  lacerado la piel con la pica y le han metido por lo menos tres estocadones en sus carnes.
 
Para mí el jugador del Pereira, no es ningún asesino. Es  alguien que actuó en un momento de enceguecimiento por la ardentía de un encuentro en que era perdedor y como cualquier hincha frenético no pensó en  las consecuencias de su accionar. Asesinos son quienes  en los estadios y en las calles, sacan a luz  las bajas pasiones , garrotes, cuchillos, revólveres y puñaletas y golpean  a los contrarios deportivos,  los hieren y matan. No más ayer, hinchas enfurecidos casi linchan a los  jugadores del Cúcuta. Y hace ocho días, a dos cuadras de mi apartamento  en Bogotá, horas después de haber terminado un partido  mataron a uin joven universitario porque llevaba una camiseta distinta a l a de los bárbaros asesinos.  Esta historia se repite los miércoles y los domingos, cuando las hordas fanáticas llenan los estadios.Si hay intemperancia contra los humanos e intolerancia manifiesta es en  estos escenarios y todo lo que rodea el fútbol colombiano.  Estos días se han convertido para los padres de familia en  días de zozobra y de desesperación porque no saben si sus hijos van a regresar con vida de los estadios.
 
Habíamos escrito hace poco, al referirnos a la fiesta de los Toros, que de lo que se trata nos es de humanizar a los animales si no  de desbestializar a los humanos.Ojalá este lamentable incidente  de la lechuza de Barranquilla nos haga reflexionar sobre el valor de la vida humana  como valor primario de la civilización.Y que con el mismo énfasis con que protestamos contra  su agresión  lo hagamos cuando los  vilipendiados son los hinchas, las personas, los pacíficos ciudadanos que asisten a los escenarios deportivos en busca de distracción y del disfrute de lo que debiera ser un espectáculo alegre y seguro.