22 de septiembre de 2021
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Colombia se hunde por algo más que el invierno

16 de febrero de 2011
16 de febrero de 2011

Aunque el incremento de las lluvias durante los últimos años es adjudicado a la alteración de variables climatológicas de la Tierra, relacionadas, principalmente, con la emisión de gas carbónico, Gerardo Ardila, director del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional y líder de investigaciones sobre la expansión de Bogotá y sus bordes, aclara que “la concepción sobre el manejo y la relación del hombre con la tierra ha cambiado”, lo que aumenta el daño que se genera sobre el ambiente.

Esto se evidencia con el desconocimiento de las características de los terrenos, como en el caso de las rocas lodosas (lutitas), “materiales impermeables a la lluvia que al secarse se dilatan, se fisuran y empiezan a degradarse”, explica el vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Geotecnia, Mario Camilo Torres.

En su investigación, enfocada en el análisis del comportamiento del            deterioro de la roca existente a lo largo de la cordillera de Los Andes, desde Argentina hasta Canadá, y basado en el seguimiento de la resistencia y rigidez del material, logró determinar que el agua no es el único componente que genera el desmoronamiento del material, sino  que también lo es el cambio en los ciclos climáticos que facilitan su deformación.

A pesar de las cifras, los casos dramáticos y la sensibilización frente al tema que movilizó históricos aportes de colombianos y organismos internacionales, el director del Socorro Nacional de la Cruz Roja, Carlos Iván Márquez, resalta que el invierno ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las poblaciones en cuanto a infraestructura. “La temporada de lluvias nos permite ver cómo se ha hecho, se hace y se manejará el tema de la infraestructura en el país, porque es el mejor interventor del desarrollo urbano en cuanto a vulnerabilidad”, asegura.

(Por: Fin/ab/lmp/lrc)