11 de mayo de 2021
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«Uribe, un gran oportunista», sostiene el periodista Daniel Coronell

10 de enero de 2011
10 de enero de 2011

No es el primer enfrentamiento que Uribe mantiene contra Coronell. El periodista de 46 años y ganador en varios géneros del premio de periodismo Simón Bolívar, cuenta en entrevista con La Jornada, que cada vez que alguien le menciona su nombre al ex gobernante, éste “monta en cólera. He sido constante y consecuente en las denuncias sobre su pasado y su presente. Lo fui cuando era candidato sin ninguna opción, cuando marcaba en las encuestas el 2 por ciento, yo estaba también desde esa época diciendo quién era Uribe.

“Tuve un papel relevante en la denuncia de la compra de su primera relección; en las chuzadas (escuchas ilegales), los negocios de sus hijos, la corrupción del proceso releccionista y eso lo ha molestado y lo lleva a confundir la información con el mensajero. Quisiera que esas informaciones desaparecieran o por lo menos que quien las ha investigado terminara en la cárcel. Uribe hizo durante su gobierno tres intentos por criminalizarme. Recientemente la ha emprendido contra mí en Twitter. Trato de conservar toda la cortesía en el lenguaje, no insultarlo jamás pero también persistir en un trabajo periodístico de investigación que es muy importante”.

Álvaro Uribe ejerció la presidencia de Colombia en dos periodos 2000-2006 y 2006-2010 después de modificar la Constitución. Él y sus aliados intentaron otra modificación constitucional para una segunda relección, pero la Corte Constitucional falló en su contra y lo imposibilitó a presentarse como candidato para un tercer periodo.

Coronell, quien junto con su familia debió exiliarse tras amenazas de muerte en Estados Unidos en 2005, elogia esa decisión. Colombia le debe mucho más a la Corte Constitucional que lo que está dispuesta a aceptar. Que esos siete magistrados hayan marcado un alto a la carrera por perpetuarse del entonces presidente Uribe, le puso un nuevo ritmo a la democracia en el país. No tardaremos en darnos cuenta de todo lo que evitaron con la decisión del no a la relección de Uribe. Si bien la elección de (Juan Manuel) Santos no cambia el fondo del gobierno Uribe, sí nos muestra variaciones importantes. Nos habíamos acostumbrado a un gobierno entrometido, que irrespetaba los fueros de la justicia, que espiaba a los altos jueces, que investigaba a sus aliados involucrados en el narcotráfico y los grupos paramilitares, que espiaba a los dirigentes de la oposición y a los periodistas. La reserva de la fuente que es un derecho que garantiza la libertad de información no le parecía. Es un obstáculo en el cumplimiento de sus planes.

Coronell, graduado en el Externado de Colombia, es profesor de periodismo en las universidades de los Andes y Javeriana, dice que Uribe es “un gran oportunista. Al comienzo de su carrera parlamentaria posaba de centro izquierda… Después de la gobernación de Antioquia lo marcó una fuerte tendencia a la derecha, le dio resultados electorales y él pensó que podía trasplantarlo a la esfera nacional. Lo logró con éxito porque ha sido consistente con su discurso de fuerza, que hace unos años no tenía posibilidad política.

“Uribe durante su gobierno logró cosas importantes en materia de seguridad –no tantas como él dice. La herencia que deja, más allá del tema de la seguridad –que es muy importante– con notables avances que reconozco, ha sido de vulneración del orden constitucional, de violación de los derechos humanos, de atropello sistemático a la justicia, a la oposición política y a la prensa”, abundó.

Al regresar de su exilio en 2007, Coronell fue premiado por la mejor columna de opinión y, en 2008, como director de Noticias UNO, con el reconocimiento de mejor seguimiento a una noticia en televisión. Fue opositor de la primera y segunda relección de Uribe por el atropello a la institucionalidad, y señala similitudes entre el ex presidente y el peruano Alberto Fujimori: Hay enormes similitudes en el uso de la inteligencia del Estado como herramienta política, también en la vulneración de los derechos humanos de los más débiles, en alianzas de personas cercanas a él con grupos irregulares para combatir otros grupos irregulares, también en la inversión permanente en el culto a la personalidad.