10 de mayo de 2021
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El robo de 6.5 millones de dólares a un banco argentino

5 de enero de 2011
5 de enero de 2011

Las alarmas del tesoro de la sucursal Belgrano del Banco Provincia tuvieron un fin de año agitado: sonaron el 23 de diciembre, el 29 y el 30 y lo hicieron al menos dos veces más en la noche del dos de enero. Se labró un acto, se pegaron varios vistazos a la bóveda y, luego de Año Nuevo, la comisaría 33 mandó policías a la entidad, pero desde la vereda no notaron nada raro.

Eso fue todo lo que hicieron.

Los avisos no fueron tomados en serio . Se pensó que las vibraciones del subterráneo podían haber activado los sensores antisísmicos, según explicó ayer el presidente del banco, Guillermo Francos. También se culpó a los trabajos de refacciones que estaban haciendo en la pizzería Pompeii (pegada al banco). Lo cierto es que alguien estaba cavando un túnel bajo los cimientos de la sucursal y ese trabajo –de meses– pasó inadvertido hasta que 136 cajas de seguridad terminaron saqueadas .

¿Fue sólo desprolijidad? Por lo pronto el fiscal Martín Niklison mandó pedir un informe de cada una de las veces que las alarmas sonaron y quiere averiguar si es verdad que la empresa de seguridad las revisó y dijo que el sistema estaba en perfectas condiciones. También investiga si hubo negligencia policial .

Cuando la alarma sonó el 29 a la noche, le avisaron al contador del banco y éste fue, revisó y, como era tarde, se quedó a dormir en el edificio (el 30 tenía que estar allí temprano). Ese día también se accionó la antisísmica, pero los empleados revisaron y no vieron nada. El domingo 2 la Policía fue hasta el banco pero, al no notar nada desde el exterior , se retiró. Ayer trascendió que los problemas habían empezado el 23, día en que la Division Fraudes Bancarios de la Federal llegó a labrar un acta .

Ayer llovieron las críticas por tantas alertas no escuchadas. “Hay que investigar por qué, habiendo sonado la alarma en reiteradas oportunidades, no se han tomado las debidas precauciones ”, declaró el ministro del Interior, Florencio Randazzo. A él se sumo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández: “Sé que ha habido señales en las alarmas, que no se les ha prestado atención, con lo cual a partir de ese momento todo tipo de propuesta (de seguridad) falla”.

El de las alarmas no es el único punto oscuro a aclarar. El fiscal Niklison tiene otro importante: por qué la banda suspendió los trabajos dentro del banco entre la mañana del 31 de diciembre y la noche del 2 de enero. Fueron 60 horas desperdiciadas . La hipótesis: que los ladrones contaban con una cobertura pero que ésta recién funcionaba después del primero de enero, por un cambio de guardia .

“En la bóveda hay una cámara y lo que se ve es esto: el 31 a la mañana está todo oscuro y de pronto se ven las chispas de la amoladora y el soplete que usaron para romper la caja en cuyo piso terminó desembocando el túnel. De esa caja sale una cabeza, pero luego se vuelve a meter y no pasa nada más hasta el domingo”, detalló el investigador consultado. ¿Cómo acertaron el lugar? Se habló de un GPS, pero esto fue descartado por cuestiones técnicas .

La cámara de la bóveda registró a tres hombres. Tres también son los que quedaron registrados yéndose del local vecino, el lunes a las siete de la mañana. Cargaron bolsas en una camioneta Kangoo blanca. Uno se fue manejando y dos, a pie. Ayer, una camioneta de las mismas características fue encontrada incendiada en jurisdicción de la comisaría Moreno I.

“La verdad es que creemos que la banda tiene al menos 10 miembros . Estos golpes necesitan un financista, un rango jerárquico y gente que trabaje en turnos”, confió una fuente de la causa a cargo del fiscal Niklison.

La Policía y el fiscal comenzaron ayer a analizar la lista de clientes que tenían cajas en el banco, para determinar si los ladrones alquilaron una para estudiar el lugar . También estudian los celulares que se movieron en la zona.