24 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cambio Climático y crisis alimentaria

24 de enero de 2011

Definitivamente nos encontramos ad portas de una de las peores crisis alimentarias de toda la historia de la humanidad. Los países productores ya han alertado sobre lo que se viene y prefieren almacenar los excedentes de exportación para hacer frente a la hambruna que amenaza el planeta tierra con un catastrófico cisma sin antecedentes. Cuando la situación tienda a complicarse extendiéndose por todo el mundo, las ayudas humanitarias irán desapareciendo paulatinamente y la ley será de: sálvese quien pueda.
En lo que atañe a nuestro País, debemos ser conscientes que somos uno de los privilegiados del Universo por la variedad de climas que poseemos y los inmensos recursos naturales y humanos de que disponemos; todo esto hace prever que podemos implementar planes de contingencia alimentaria para ser autosuficientes, siempre y cuando, organicemos a los pequeños y medianos productores, una vez se logre la adecuación de las tierras anegadas por la ola invernal y se rescaten los miles de predios que se están entregando a los desplazados por concepto de la Ley de tierras y reparación de víctimas.
Lo más importante es que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, adopte para este tipo de programas – que son demasiado urgentes-, con la reestructuración y reorganización como debe ser, de las Cadenas Productivas y Alianzas Estratégicas. Hay que tener en cuenta que existe una inmensa masa de campesinos, no solamente desplazados por la violencia, sino por la reciente ola invernal, que están a la espera de una mínima oportunidad para salir adelante. A todos ellos, hay que regresarlos al campo en el menor tiempo posible, mediante un programa estabilización social y económica, que les permita vivir dignamente mientras estén dedicados a sus labores productivas. Los principales ingredientes para lograr este objetivo según investigaciones realizadas, son: Seguridad, vivienda rural, subsidios agrícolas,  programas de salud rural, y la comercialización y agro – industrialización de sus productos.
Sin ser alarmista y si no queremos que la situación con los damnificados por la ola invernal se complique con desplazamientos masivos hacia las ciudades, se debe salir delante a la también ola de epidemias que en pocos días empezarán a presentarse en las poblaciones afectadas; y que muy posiblemente se alternarán con actos de violencia, puesto que las ayudas que se están entregando en algunos casos, no están exentas de ciertas preferencias políticas: abusos, desvíos y saqueos por parte de algunos Alcaldes y Gobernadores inescrupulosos, que convierten tan apremiante necesidad en bandera política, máxime cuando estamos ad portas de las elecciones regionales. No olvidemos que el cambio climático como lo acabamos de ver en la ola invernal, no es solamente de agua, es también de calor, con intensas sequías, con periodos de hasta de seis meses según pronósticos del IDEAM.
De acuerdo a estas temporadas, es que se deben diseñar programas con productos aptos para cada caso en particular, con períodos de siembra que resistan los impactos de la naturaleza. Sin embargo, antes de proceder se debe hacer un estudio muy pormenorizado de cuales, son esos productos con el fin de capacitar a los pequeños y medianos productores sobre su manejo en caso de cambios climáticos e intempestivos. Debemos ser cuidadosos de sembrar productos que enriquezcan nuestra canasta familiar. Esto con el fin de hacer frente a la ola de especulaciones y acaparamientos que se vendrán , cuando, comerciales inescrupulosos empiecen a pescar en rio revuelto como ya se está viendo con algunos productos como en el caso del arroz, el frijol, la zanahoria, verduras y algunos frutales, entre otros.

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