8 de mayo de 2021
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Parangón entre manizaleña y pereirana

29 de diciembre de 2010

“Dime cómo hablas y cómo escribes y te diré quién eres y cuánto vales. Tal vida, tal lenguaje; allí donde veáis un lenguaje corrompido, expresó Caro, podéis afirmar que las costumbres  están igualmente pervertidas… El que altera perversamente la sintaxis, no sólo es prevaricador del habla, sino de su pueblo y de su patria…”. Afirma con tranquilidad la manizaleña: “El que escucha a otra persona está en el derecho de exigir que se le hable claramente. La palabra debe proporcionar el goce de entender y no el suplicio de adivinar”. La intelectual de Manizales habla un idioma jugoso, condensado y limpio.

Aunque en Pereira prevalece la acción sobre el pensamiento, abundan las mujeres valiosas que con sabiduría hermanan y combinan la materia con el espíritu. No sólo de pan vive el ser humano, pero también vive de pan. Sorprenden ejemplos de luchadores excepcionales que fueron tan exitosos en lo humanístico. Como en la realización de empresas triunfadoras. Uno de los grandes poetas contemporáneos, Jorge Rojas, creador de una obra asombrosa, también logró amasar una inmensa fortuna. Para dar un ejemplo ilustre, una pereirana, Martha Lucía Eastman, ampliamente elogiada por el ex presidente Belisario Betancur, el ex ministro Otto Morales Benítez y el escritor Carlos Arboleda González, ha ganado concursos nacionales e internacionales con sus impactantes libros -varias veces reeditados- sobre el arte y la ciencia culinaria.

Lo que cautiva en valiosas pereiranas es la riqueza de matices. Carácter, talento, gracia, belleza. Además, tienen la fuerza moral de una locomotora y el ímpetu de un jet. Es más fácil contener una bala que una pereirana disparada hacia su meta codiciada. Cuando Risaralda era sólo selva, la mujer de esta zona, al lado de sus compañeros invictos convirtió todo en huerto, jardín, templo, fábrica, universidad, con su sudor fecundizante y su esfuerzo civilizador. Por esto Risaralda es hoy algo hermoso, recio y digno de imitar. Las suaves corrientes que descienden desde la montaña han convertido a este Departamento en un campo primaveral.

Hoy, de cada 10 estudiantes en Risaralda, 6 son mujeres, lo que evidencia el indomable espíritu de superación de las damas.

En el ámbito laboral, si el”tecnólogo teoriza”, en la práctica la “mujer pereirana es la incansable técnica que ejecuta y realiza”. En Risaralda, también en Manizales y en Colombia, la mujer nació para dar órdenes y el hombre para obedecer.

La mujer intelectual de Manizales, lo sabe y lo tiene muy presente, recuerda que hubo una época en que en Manizales casi todos sus habitantes hablaban latín. Y se llegó a decir: Manizales tiene 100.000 poetas y algunos habitantes más.

Algo hay en común en la mujer caldense y en la pereirana. La tenacidad, la serenidad, el humor inalterable y sus decisiones, firmes como los mandamientos de Dios. Estas damas nada saben de amargura, de melancolía, del cansancio. Siempre se las encuentra comprometidas con ambiciosos proyectos en bien de la patria.

Nunca Colombia ha necesitado tanto de la mujer como hoy. Estamos saliendo del odio banderizo y del infierno del terror. Sólo la mano milagrosa de la mujer podrá contribuir en forma decisiva en la urgencia de consolidar la convivencia. Es lo que el pasado aconseja y lo que el porvenir reclama. El Nuevo Siglo.