27 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un deshonor con Armenia

7 de noviembre de 2010
7 de noviembre de 2010

El capítulo regional de la Sociedad de Arquitectos del Quindío en asocio con La Crónica del Quindío, RCN desde el programa La Gran Verdad, la academia y otras instituciones, ha decidido convocar a todos los establecimientos públicos y privados de la ciudad para la realización de un foro a través del cual se busquen soluciones al problema de deterioro de la 14, sector peatonal que va del parque Sucre a la plaza Bolívar, cruzando por la calle 20 hasta la carrera 15.

Hoy multitudes ciudadanas caminan por el centro comercial de cielos abiertos. Los comerciantes pasan por una situación distinta a la de hace seis años, cuando vivieron momentos críticos, pero sin dar el brazo a torcer. Ahora las condiciones de La Calle Real les son favorables. Los ciudadanos por su parte, están convencidos de la importancia del centro comercial de cielos abiertos. Niños y adultos disfrutan de la 14 y su entorno. Lamentablemente no hay en la ciudad sentido de pertenencia y el deterioro del sector se nota y se siente a la vista gorda de todos, inclusive de sus principales beneficiarios.
De algunos de los propietarios de negocios y de la comunidad, desentendida por completo de un bien público que nos pertenece a los cuyabros, pero que tenemos a la deriva por falta de una actitud cívica coherente con el honroso pasado de la ciudad del milagro.

Partes del diseño original contemplado en el proyecto, no se hicieron; se quedaron en veremos y los espacios que se dibujaron para el embellecimiento del sector con un gran gusto y talento arquitectónico, presentan un estado de abandono viciado, adulterado y corrompido. No hay derecho a la indolencia que tiene que soportar la ciudad. No cabe tanta incultura ciudadana en el sentimiento cívico anidado en la memoria de quienes recuerdan de sus mayores los valores que ellos nos enseñaron.

A nadie le interesa el mantenimiento de lo público; el estado paternalista se amañó en el diario vivir de Armenia. Es más fácil responsabilizar al gobierno que hacer una contribución con sentido cívico por el bienestar colectivo de los cuyabros. Probablemente falten acciones oficiales, pero la culpa es de todos y especialmente de quienes a pesar de sus obligaciones nada han hecho por cuidar los bienes anexos a la peatonal. No se proponen soluciones porque no se cuenta con el capital cívico que se necesita para que pueda promoverse la solidaridad por la defensa de los bienes públicos.

La ciudad es un ser vivo y como tal debe cuidarse y mantenerse; hay que nutrirla, alimentarla y tratarla con amor, pero como se carece de lo más elemental —el sentido de pertenencia—, el bien público que ella constituye se desgasta cada día más.
Son muchos los lugares de Armenia sumidos en el abandono. El parque Uribe tiene desde hace algunos años muy bajas sus pulsaciones. La zona de la antigua estación del ferrocarril decae todos los días, la belleza arquitectónica del edificio Republicano de la estación empalidece, su rostro desmejora a cada instante, su semblante es el de un enfermo en estado terminal.

El parque de Los Fundadores, paradigma del civismo y escenario de los más importantes episodios de la historia del departamento en sus 44 años de existencia, reduce sus encantos como si un mal irreversible estuviera minando y destruyendo lentamente sus principales atractivos.

Tiene que haber responsabilidad del gobierno municipal, —por supuesto que sí— pero empeñarse por la defensa en general de Armenia, es un deber de todas las personas naturales y jurídicas que viven en la ciudad. Hay que levantar la bandera del civismo y salvar los bienes y el patrimonio de la ciudad humillada por el abandono general en que está sumida la urbe llamada por el poeta payanés Guillermo Valencia ‘Ciudad Milagro de Colombia’.