24 de abril de 2024

¡Por fin, las víctimas!

27 de noviembre de 2010

La aprobación el pasado jueves en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes del proyecto de ley que permitirá resarcir en parte el daño causado a quienes han padecido agresiones físicas y psicológicas por parte de grupos armados ilegales, es la prueba fehaciente de que no todo está perdido y que sí es posible pasar de una vez y para siempre esa página manchada de sangre de nuestra historia.

Contrario a lo que muchos piensan, la iniciativa del Partido Liberal, que cuenta con el pleno respaldo del Gobierno Nacional, no es un simple catálogo de buenas intenciones. A diferencia de otras que fracasaron en el pasado, ésta tiene dientes para morder a quienes han patrocinado o fomentado la agresión contra las víctimas del conflicto. Es el caso de la sanción que se impondrá a aquellas empresas que apoyaron a los grupos armados ilegales, que tendrán que resarcir a las víctimas haciendo aportes a un fondo de reparación que será creado única y exclusivamente para ese propósito.

El país no puede olvidar que hay cuatro millones de compatriotas que deambulan por veredas y ciudades a la espera de que el Estado ponga fin a la “tragedia humanitaria” que padecen, como bien lo señaló la Corte Constitucional en histórico fallo, el mismo que, por desgracia, fue desoído por quienes detentaron hasta hace muy poco enormes responsabilidades como altos dignatarios del Estado.

No se trata de iniciar el desmantelamiento y la quiebra del Estado. Todo lo contrario: es el Estado el que se fortalece si la iniciativa llega a cristalizarse, tarea que no es fácil, pues son muchos los enemigos agazapados que tiene el proyecto, quienes ya empezaron a bombardearlo con argumentos apocalípticos y falaces, como ese que habla de la supuesta quiebra del Estado. El Estado no se quiebra por reparar a las víctimas, se quiebra porque no ha podido cerrar la tronera por donde todos los días se pierden miles de millones de pesos por corrupción.

El camino que deberá recorrer la Ley de Víctimas es culebrero. Por fortuna cuenta con el respaldo no sólo del Gobierno en pleno, encabezado por el presidente Juan Manuel Santos y el ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras, sino de la sociedad en general, así como de voceros de partidos no afectos al Gobierno, como ocurre con representantes del Polo Democrático Alternativo, quienes han entendido que a una iniciativa de esos alcances no hay que hundirla sino fortalecerla. En ese sentido, han sido fundamentales los aportes del representante Iván Cepeda.

Aunque apenas han sido aprobados 31 de los 180 artículos de la iniciativa, es bueno destacar algunos aciertos, como la creación de una unidad del CTI de la Fiscalía, que se encargará exclusivamente de perseguir e identificar los bienes ocultos de los testaferros de los grupos criminales. ¿Es eso malo? ¿No es acaso la lucha contra el testaferrato una de las aspiraciones de quienes desde hace mucho tiempo hemos venido clamando por el resarcimiento del Estado a las víctimas?

Lo mismo sucede con las tareas que deberá cumplir en adelante la Defensoría del Pueblo, que tendrá que ocuparse, ahora sí, de asistir judicialmente y de forma exclusiva a las víctimas. Ello permitirá, nada más y nada menos, acabar con los llamados “carteles de abogados” que se han venido lucrando con el dolor ajeno, pues tienen la desfachatez de representar simultáneamente a víctimas y victimarios.

Quiera Dios que la Ley de Víctimas llegue a buen puerto. Si ello es así, Juan Manuel Santos se habrá ganado un lugar de privilegio en la historia nacional. Es con iniciativas como esta que un mandatario deja su impronta en el devenir de un país, que lo digan sino los grandes voceros del Partido Liberal, que ocupan un lugar destacadísimo en él, como lo acaba de reconocer la revista Semana en su más reciente edición. Esa es, sin duda, la apuesta de Santos.

PD: En buena hora el Congreso de la República le rinde un merecido homenaje al maestro Leandro Díaz, el juglar que canta con los ojos del alma, por su extensa e invaluable trayectoria musical. Leandro es, sin duda, uno de los grandes compositores de la música vallenata, comparable a un Rafael Escalona. El homenaje será el 2 de diciembre en el Auditorio Luis Guillermo Vélez, del Senado. El maestro estará acompañado de su hijo Ivo Díaz, quien cantará las melodías más reconocidas de su padre, y por el Rey de Reyes Hugo Carlos Granados.El Heraldo.