24 de abril de 2024

No hay equipos invencibles

23 de noviembre de 2010

Esos grandes europeos, para no mencionar los continentales Santos, Sao Paulo, River, Boca, Peñarol, Colo Colo, Liga Universitaria, América y Chivas, pierden, ganan y empatan, que es lo más natural en el fútbol.

La gran diferencia es que los periodistas que cubren las contiendas de esos sobresalientes clubes no se convierten en lloronas plañideras cuando ellos son derrotados, porque han aprendido algo elemental que aquí algunos periodistas que más parecen empleados del equipo que otra cosa, no han podido entender: no hay equipos invencibles. Y menos cuando se trata de cuadros mediocres en el aún más mediocre fútbol colombiano.

Desde que algunos oportunistas periodistas-hinchas le usurparon el honroso título de “Rey de Copas” al Independiente de Argentina,  que fue el primero que con justicia y lleno de títulos lo recibió, para endosárselo sin pudor alguno al equipo verde de Antioquia, quedaron convencidos de que este cuadrito es invencible.

Además de hacer muy bien el papel de plañideras de velorio cada vez que Nacional sufre una derrota, no cesan de martillar con el retintín de que cómo es que pierde un equipo con semejante nómina.

Están convencidos y quieren convencer a medio mundo, que todo aquel jugador que se pone la camiseta verde es un superdotado. Excepciones habrá, como en todo, pero la gran mayoría no pasan de ser jugadorcitos del montón, de ese mismo montón con el que se cobijan los demás equipos colombianos.

 Porque cual es la diferencia, por ejemplo, entre un Daniel Arango, un Víctor Giraldo, un Cristian Correa o un Francisco Delgado, todos integrantes de esa “nómina” tan inmensa y alabada por los paniaguados periodistas, y un Fabio Castillo, Fabio Rodríguez, Oscar Murillo o Luis Paz del Deportes Quindío ?

La única es que los primeros habitan en residencia de estrato cuatro y los otros en casa de estrato dos. Por lo demás, si son medidos con el mismo rasero, se pueden calificar todos ellos como normalitos.

Lo más pintoresco de estos periodistas que emboban y engatusan las 24 horas del día a una cauda de imbéciles con sus pronósticos, sus sumas y sus restas, es que hasta horas antes del grotesco espectáculo que ahora brindan por la derrota ante el Quindío, no dudaban en afirmar que Nacional era el favorito y hasta hacían comparaciones de mal gusto con los otros equipos “chicos”, según ellos, que debía enfrentar.