23 de octubre de 2021
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La Rebeca en Armenia

17 de noviembre de 2010
17 de noviembre de 2010

Se dice que Henao la hizo por encargo del presidente Miguel Abadía Méndez, que se enamoró de una escultura similar, mucho más pequeña que encontró en el taller de Roaul Veernet en París, el mismo donde trabajaba Henao. No es preciso de quien es el original, si de Veernet o de Henao, pero lo cierto es que éste plasmó esa imagen en mármol de carrara y se la vendió al gobierno colombiano, que la reclamó a través de su ministro de Obras Públicas Mariano Ospina Pérez, y fue traída de Paris a Bogotá en 1928 al parque Centenario.

La inspiración de Veernet o de Henao, según algunos, se origina en Rebeca, la esposa de Isaac, por ser la primera mujer que al pasar cerca de la fuente les ofrece agua a los siervos de Abraham. Su imagen inexpresiva, pero desnuda, causó un gran escándalo en la Bogotá conservadora y mojigata de 1928, hasta el punto de ser rechazada inicialmente por falta de una faldilla que la cubriera. Sin embargo, se quedó entre los bogotanos.

La escultura es producto de la filigrana que adquirió Henao en el taller de Veernet, en Paris, tras viajar a esa ciudad con una beca que le otorgó el concejo de Armenia, en compañía del legendario general Alfredo Vásquez Cobo, el mismo que trajo la primera locomotora a la ciudad, y el gobierno del Valle del Cauca, para que estudiara en la Academia de Bellas Artes de Paris, y después de pasar por el colegio Rufino José Cuervo y la Escuela de Bellas Artes de Bogotá. Es también suya la extraordinaria decoración del teatro Aristi de Cali y el busto de Policarpa Salavarrieta que hizo por encargo para un grupo de ciudadanos de Calarcá, en homenaje a la Pola en el centenario de su fusilamiento. El maestro murió en Bogotá en 1964, después de vivir durante mucho tiempo en Armenia a su regreso de Paris. Sus restos reposan en el cementerio del Norte de esa capital.

El ofrecimiento de la Rebeca es un extraordinario regalo. Ya el gerente del parque Jaime Duque la pidió para ese establecimiento pedagógico-recreativo de Bogotá. La Rebeca debe de ubicarse en una fuente de agua, porque ella está en actitud de recoger el líquido, y la única que hay en Armenia, por el momento, está en el parque de Los Fundadores. Podría instalarse al final de la fuente que semeja al río Quindío cuando baja de las montañas. Si se busca otro sitio, se corre el riesgo de que no haya agua y perdería su gracia. Y si se espera para construir una fuente, ahí sí que moriremos y no la veremos en Armenia.

En todo caso, la Rebeca no será un encarte para nosotros, como sí parece ser para los bogotanos. Tenerla aquí es un homenaje a Roberto Henao Buriticá, su vida y su obra. Incluso, podría pensarse en repatriar sus restos y ponerlos en una pequeña tinaja de origen quimbaya, junto a su Rebeca. No lo duden, señores gobernador y alcaldesa, digan que sí, tráiganla y embellezcan la ciudad con una obra que además del valor estético y cultural, tiene un enorme valor histórico. Crónica del Quindío.