20 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Gallina vieja

9 de noviembre de 2010
9 de noviembre de 2010

En Medellín, por ejemplo, pululan en la plazoleta del Centro Administrativo “La Alpujarra”. Allí, se dan cita proveedores formales e informales, mandaderos de alcaldes, tal cual chisgarabís y gente que todos los días recita la letanía del “ya casi me nombran”.

Sobre los cubos de concreto de la plazoleta posan sus encallecidas nalgas todos aquellos legionarios, aunque los más pudientes se instalan en centro comercial aledaño.

Allí es común encontrar a “azabache”, “el calvo”, “marianito” y otros personajes de similar calado, siendo el más popular de todos “toño alcaldes” o “toño vitrina”, como indistintamente fué conocido y no es que se haya muerto, sino que alguien muy ingenioso dio en la vena de rebautizarlo para la posteridad como “gallina vieja”.

No hay quien conozca mejor que él los entresijos de la administración departamental. Sabe quién es quién y trata a los empleados por sus nombres. Todo el mundo le vuela porque, para qué, hace gala de magnífico trato y quien lo deteste se hará el bobo a sabiendas que es mejor tenerlo de amigo que de enemigo, como tal es una talla muy brava o sino que lo digan algunos “cotoplas”, vocablo de su inventiva.

El hombre es bueno para todo, pero no da puntada sin dedal. No solo cobra toda diligencia sino que también por las citas que consigue: su tiempo es oro y sus relaciones mercadería preciada. De la misma manera que las marchantas guardan el producido entre el corpiño, él lo hace entre las medias. Dicen por ahí que quien lo atraque puede sufrir un mareo.

Para nada tímido, trata con singular desparpajo a presidentes, fiscales y procuradores generales, ministros, congresistas, gobernadores y a los alcaldes, ni hablar del peluquín. Del que no sea conocido se hace conocer, para eterna memoria.

Siempre bien informado comunica la última noticia y como cumplido corresponsal gasta teléfono a lo desgualetado. Tiene  fortunosos abonados. Bendito y alabado sea al celular. Y saben? Casi nunca se equivoca, tiene un radar a prueba de errores.  

Como sea capaz de ayudar a construir un prestigio, al igual es eficaz en la demolición: ¡uyuyuy!, lengua filosa, por demás divertida.

En lo que si es tímido es para el gasto, ahorrativo al máximo está allí donde haya viandas y licor y a la hora de la cuenta se escurre.

Por eso mismo, porque come y bebe pero no pone, ahora lo llaman “gallina vieja”, impronta que lleva ufano y para nada le molesta. Para siempre Antonio Suárez, un personaje muy querido de la picaresca política antioqueña.

Tiro al aire:
recomiendan que es mejor hilar delgadito. Otros  decimos que es mejor hilar grueso para que la cabuya no se rompa y de cuenta segura del nido.