19 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El tendero y sus proveedores

13 de noviembre de 2010

No obstante la multiplicidad de contactos con proveedores que se tienen durante la existencia de una tienda de barrio, es innegable la singular importancia que juega la cultura. Se impone la costumbre de mantener relaciones cordiales y cercanas aunque, por supuesto, existen tenderos que por sus propias condiciones particulares son percibidos de forma diferente.

Esta amable relación también es percibida por los proveedores como positiva dado que siempre se busca afianzar la confianza que debe existir entre ellos. Aunque no se perciben insalvables dificultades, a veces aparece la indiferencia de ciertos tenderos, pero no como expresión de su desinterés, sino más bien como una estrategia comercial para obtener mejores términos de intercambio.

El tendero va conociendo más al proveedor a través de cada visita que recibe, estableciéndose vínculos comerciales y sociales más estrechos. A medida que se va afianzando la confianza mutua, las relaciones superan lo estrictamente comercial. Esta relación se transforma en amistad, cordialidad, diversión, seriedad, carisma, respeto. Toda una amalgama de expresiones de los lazos que se entrecruzan a veces de manera intermitente pero casi siempre de forma permanente.

A pesar de que el proveedor busca establecer relaciones de carácter estrictamente comercial, la actitud asumida por el tendero, sobre todo el ubicado en los estratos bajos, lleva esta relación al plano social y cultural, buscando crear una mayor cercanía que se traduzca en beneficios para él y para su comunidad. Al lograr obtener mejores condiciones comerciales, producto de la proximidad social que busca mantener con los proveedores, le es posible, a su turno, brindarles a sus vecinos mayores posibilidades en términos de precios, plazos y créditos, entre otros.

La relación entre tenderos y proveedores está marcada por la confianza, la conveniencia, y la cercanía. La confianza permite que el tendero no solo adquiera crédito –aunque poco le gusta– en algunos artículos de menor rotación, sino que se asegura la calidad de los productos expendidos.
La conveniencia lo induce no solo a interactuar con el proveedor que mejor lo favorezca, sino que también le sirve para escoger su forma de aprovisionamiento. Algunos tenderos prefieren desplazarse a las plazas de mercado, a los almacenes de víveres y abarrotes, a las instalaciones de los mayoristas o, incluso, a las plantas de producción. Otros deciden, por comodidad, esperar a ser visitados por representantes de las empresas productoras o de las organizaciones encargadas del canal de tiendas.

La cercanía que se teje entre tenderos y proveedores facilita los procesos de intercambio comercial al permitirse que el mutuo conocimiento facilite este tipo de intercambio. Esta cercanía contribuye, a su vez, a profundizar las relaciones entre unos y otros, sobre todo cuando provienen de una misma región del país. Se logra, incluso, al hacer parte de la misma red social, compartir tradiciones, costumbres, patrones de vida. El tendero es mucho más que un negociante, es un amigo.El Heraldo.